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La Semana Santa deja a un niño 10 días retenido en el aeropuerto de París

La policía francesa custodia la entrada del aeropuerto Charles de GaulleEFE

Un niño pequeño solo lleva detenido diez días en la sala de espera del aeropuerto de Roissy-Charles de Gaulle, en París. Embarcó en un avión en Islas Comoras con el pasaporte de su primo y después de que su madre decidiera que ese era la única posibilidad de tener un futuro digno. El Ministerio del Interior francés admitió que el retraso en la deportación fue fruto de las vacaciones de Semana Santa. 

No, esta no es la versión infantil y edulcorada de la exitosa película de Tom Hanks "La terminal", sino un desgarrador caso real. Un niño de ocho años lleva retenido 10 días en la zona de espera del aeropuerto de Charles de Gaulle desde que llegara desde las islas Comoras. El motivo de su detención es que viajó con el pasaporte de su primo, por lo que al presentarlo en la zona de seguridad fue detenido, siendo imposible que caminara los escasos metros que le separaban con suelo francés.
Según informa la BBC, el menor tomó un vuelo en la excolonia francesa después de que su madre decidiera que en Francia tendría un futuro mejor. El plan que tenía en mente la mujer era que unos parientes cercanos recogieran a su pequeño en el aeropuerto parisino, algo que nunca se produjo. En cambio, cómo asegura algunos abogados a medios franceses, a día de hoy y desde el 21 de marzo, el niño se encuentra "en un lugar con barrotes, atrapado en la misma celda con otros adultos", lo que "para un niño es como estar en prisión".
El pasado Viernes Santo, más de una semana después de su llegada, un tribunal de justicia se hizo cargo del caso, dictaminando que debía proseguir en el "area de espera" del aeropuerto. Sin solución a la vista no fue hasta este miércoles cuando el Ministerio del Interior fránces anunció una solución: el regreso del menor a su país de origen. "Contactamos con la familia del niño y su madre dijo que lo quería de regreso", informó un portavoz de la Administración.
Del mismo modo el encargado de notificar a la prensa las novedades del caso admitió que el retraso en el proceso de deportación tenía una única causa: las vacaciones de Semana Santa. Y es que para trasladarlo de nuevo a las Islas Comoras era necesario la presencia de un funcionario que acompañase al menor en el avión. Un viaje, al parecer, por el que ningún empleado público quería interrumpir sus días de descanso.