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Prohibido fumar

A partir de hoy España es, por Ley, un país libre de humo, donde la señal de prohibido fumar se extiende casi por todas partes.
A los fumadores sólo les queda el ámbito privado -sus casas o las de amigos- o pasar frío o calor en la calle para aspirar a gusto su dosis de nicotina. Estos, junto con las excepciones de las cárceles, los centros psiquiátricos y de discapacitados, las residencias de mayores, las terrazas y los clubes de fumadores, son los únicos lugares donde se podrá encender un pitillo sin incumplir la ley.
Pero para llegar hasta aquí han pasado 15 años de debates y la cartera de Sanidad ha cambiado de manos siete veces hasta que se ha dado luz verde a la actual ley, similar a la de otros países como Irlanda, pero tachada de excesivamente 'prohibicionista' por algunos sectores.
También llegan prohibiciones en lugares al aire libre. Son los que estén dentro del recinto de un centro educativo o sanitario (patios, zonas de comunicación entre pabellones), a la entrada de los centros sanitarios y los parques marcados como zonas infantiles.
Cada año mueren en España 5.000 fumadores pasivos; el tabaquismo causa 161 fallecimientos al día; 800.000 trabajadores de hostelería estaban expuestos hasta ahora forzosamente a los efectos nocivos de los cigarrillos.
El impacto de esta ley está por ver, pero la Federación Española de Hostelería anuncia pérdidas en la facturación y que 150.000 empleados se irán a la calle. Unos augurios que desmienten los informes realizados en otros países donde con leyes similares como Francia, Irlanda o Reino Unido, donde la afluencia de público no sólo no disminuyó sino que creció y, por tanto, también los ingresos.