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"Pepe el del Popular" en libertad a la espera de su deportación

La salida de "Pepe" es el prolegómeno de su posible regreso a España tras de 18 años y adonde desea regresar para dar la cara y explicar su caso.
En cuanto Pérez Díaz pisó la calle fue detenido por agentes que le llevaron a una estación del Instituto Nacional de Migración (INM) en Veracruz, que decidirá en unas horas si será deportado.
"Pepe el del Popular" dijo a la prensa fuera del penal que estaba bien y que había recibido buen trato, antes de ser subido a un auto del INM.
El miércoles pasado el Juzgado de Instrucción número 3 de Santander (norte de España) ordenó la liberación inmediata de Pérez Garcíadespués de declarar prescritos los delitos de falsedad y apropiación indebida que se imputaban desde 1991 por su gestión en una sucursal del Banco Popular.
Después de esa decisión de la Justicia española, comunicada al ministerio de Exteriores de México, el caso quedó en manos de la justicia mexicana que este viernes decidió liberarle y entregarlo al INM.
En busca y captura
"Pepe" fue detenido el 23 de marzo en Ciudad de México, cuando acudió a la Embajada de Estados Unidos a solicitar un visado para viajar a Chicago por cuestiones laborales con una identidad falsa, aunque no existen cargos en su contra en México por esa razón.
En 2004, la Audiencia de Cantabria juzgó a las seis personas señaladas por la Fiscalía y el Banco Popular como cómplices del fraude que Pérez Díaz supuestamente perpetró entre 1986 y 1991 en la sucursal que dirigía, de las cuales sólo fue condenado el empresario Eduardo Álvarez (un año de prisión).
Esa sentencia no afecta a Pérez Diez, entonces en busca y captura como acusado en rebeldía, pero el tribunal declaró probado "fuera de toda duda" que montó "un banco paralelo" en la agencia número 1 del Banco Popular en Santander a través del cual conseguía depósitos millonarios de numerosos clientes.
Huída con 36 millones de euros
"Pepe, el del Popular" huyó Santander en 1991, poco antes de que el Banco Popular efectuara una inspección en la sucursal que dirigía, donde su gestión produjo un agujero que la propia entidad cifró en 6.000 millones de pesetas de la época (36 millones de euros-más de 48 millones de dólares).
Al parecer ofrecía a ciertos clientes depósitos a un interés superior al que manejaba la entidad bancaria y concedía préstamos encubiertos a otras personas, todo ello en operaciones que generalmente se cerraban en su despacho, pero que no quedaban recogidas en la contabilidad oficial del Banco Popular.
Cuando "Pepe" huyó, el banco se vio obligado a pagar a los clientes afectados por el fraude las cantidades que tenían anotadas en cartillas sin mecanizar, no registradas en la contabilidad del banco y a veces sólo identificadas con iniciales.