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La Opinión de Gabilondo: 7 de septiembre

"La política nos ha enseñado que se puede ser siempre inocente, se haga lo que se haga. Basta acotar un nosotros y proclamarse víctima de una cruel conspiración"
"Los graves incidentes de Pozuelo nos demuestran hasta qué punto se ha banalizado el gamberrismo y se ha evaporado cualquier principio de autoridad. ¿Se atreverá alguien a aceptar que éste es un problema muy serio o hemos de seguir fingiéndonos muy modernos y mirar hacia otro lado? ¿Cómo podemos lamentar lo de Pozuelo si llevamos años dando por buenos comportamientos que parecen más propios de las ciudades sin ley?
Si hemos aceptado las meadas en las calles, los estruendos de madrugada, el lupanar en que se convierten nuestras ciudades los fines de semana. Si, para dárnoslas de jóvenes, hemos aceptado como normal que se llenen de pintadas las fachadas de establecimientos que cuestan tanto dinero y sudor abrir y si las borracheras, las vomitonas y el consumo de drogas en España ocupan horas de televisión, ¿Qué esperamos? Han pasado varias cosas graves: una de ellas, que denunciar estas cosas parece reaccionario y algo mucho peor, viejo.
Paradójicamente, el concepto civismo se considera un valor pero nadie parece dispuesto a llevarlo a la práctica y otro factor determinante es el tantas veces denunciado principio de irresponsabilidad. Un regalo maldito de la política a la sociedad. Nadie acepta nada, todo el mundo escurre el bulto. Veámoslo en el caso Pozuelo.
Los mensajes recibidos en distintas páginas webs señalan como culpables a las fuerzas del orden, por descoordinación y falta de previsión; al Gobierno de Zapatero, que lo tiene todo manga por hombro: al Gobierno de Esperanza Aguirre, que lo tiene todo manga por hombro en la Comunidad de Madrid; al alcalde de Pozuelo, que lo tiene todo manga por hombro en su municipio ; a gente de fuera, que llegó al pueblo para provocar incidentes porque aquí no somos así. Aquí es Pozuelo de Alarcón, el municipio más rico de España, pijolandia a más no poder. Nadie señala a los chicos. La política nos ha enseñado que se puede ser siempre inocente, se haga lo que se haga. Basta acotar un nosotros y proclamarse víctima de una cruel conspiración ¿Le dirá Trillo a sus hijos que hay que asumir gallardamente lo que se ha hecho? ¿Se lo dirá Camps a los suyos? Y son precisamente ellos los que se oponen a Educación para la ciudadanía."