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La Opinión de Gabilondo: 11 de mayo

"Mañana, con el debate sobre el Estado de la Nación, comienza la campaña de las elecciones europeas"
"Mañana, con el debate sobre el Estado de la Nación, comienza la campaña de las elecciones europeas. Esta vez no será irrelevante quien gane o quien pierda el debate, porque el ganador habrá cobrado ventaja para las elecciones del siete de junio. Y quien pierda, habrá cedido terreno. Ahora bien, ¿a quién le importa esta cita en las urnas?. Se nos convoca en nombre de un concepto desteñido, Europa. Y quienes nos piden el voto, nuestros partidos nacionales, se encuentran en estado comatoso. Situación ideal para desentenderse, si no fuera porque los que se desentienden regalan su voto y no saben a quién. No obstante, sería bueno sacudirse el escepticismo. Es cierto que hoy en día decir Europa es bostezar. Pero no nos vendría mal recordar que nuestro progreso hubiera sido imposible sin Europa. Y que el proceso de Unión Europea, ahora mismo en vía muerta, es una aventura de gran aliento. Si no tenemos líderes que nos lo recuerden lo tendremos que recordar nosotros solos. Pero es así. Si con la crisis nos hacemos nacionalistas, nos hacemos también apolíticos, que es la forma escapista de transferir a la política toda la culpa de los problemas comunes. Ni empresarios, ni banqueros, ni constructores, ni usted ni yo hemos tenido nada que ver con la crisis. Es culpa de los políticos. Valga para las mentes infantiles. Pero los adultos no nos podemos engañar tan fácil. Dejemos a Aznar en su nube predicando que él sabe como salir de la crisis. Dejemos a Díaz Ferrán, el hombre veleta, convencido -al menos esta semana- de que con otros no hubiera pasado. Y, despejados los fantasmas, dispongámonos a ocupar el hueco que la democracia nos concede. Desde mañana, en el debate sobre el estado de la nación, los dos grandes partidos se examinan. Posición de salida: el PSOE, errático, desconcertado y desconcertando. Le identifica su convicción social, no desamparar a los más débiles. El PP, eufórico y ciego, al no ver cuánto le dañan su regodeo ante cada mal dato económico y el olor a cloaca del caso Gürtel. Mañana, en el Parlamento, comienza el examen."