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La Opinión de Gabilondo: 17 de marzo

"Centremos la polémica: ¿versa sobre el aborto o sobre la reforma de la ley del aborto"
"Centremos la polémica: ¿versa sobre el aborto o sobre la reforma de la ley del aborto?. Si versa sobre el aborto -el ministro de Sanidad lo ha recordado hoy- el debate se celebró ya hace muchos años. De él se derivó una ley, que tanto bajo los gobiernos de González como los de Aznar, o ahora los de Zapatero, ha permitido practicar innumerables abortos. Esa ley despenalizaba la interrupción del embarazo en tres supuestos, pero, de hecho, el tercero lo extendía casi a voluntad. Aunque, eso sí, sin atreverse a reconocerlo. La nueva ley, más que una reforma de la ley del aborto, trata de acabar con un burdo pacto de hipocresía colectiva y con sus consecuencias. Que la Iglesia se oponga es normal; sus principios le ponen enfrente de la actual reforma y también enfrente de la ley anterior. Sólo cabe reprocharle que no organizara ninguna campaña cuando gobernaba el PP, época en la que los embriones unicelulares en estado de cigoto eran o no vida humana exactamente igual que cuando gobernaba el PSOE.
Igual cabe decir de los intelectuales que se oponen a la reforma de la ley con razones que no tienen que ver con la reforma, sino con el aborto en sí. Más cuesta entender al PP, que hizo como que no sabía lo que él mismo había aprobado. Que hizo como que no veía la realidad y que prefiere que se institucionalice la mentira en que está viviendo España, y los partidos políticos de España, y los médicos de España -muchos de ellos antiabortistas en la medicina pública y pro abortistas en la privada- y los españoles en general. De todas formas entendemos que abrir de par en par los ojos ante este asunto, delicado en grado sumo, apetezca poco. Pero cabría pedir que se disimularan algo mejor las contradicciones. Y a la Iglesia, que, repetimos, tiene todo el derecho a defender sus posiciones, podría pedírsele menos demagogia. Se protege más al lince que al non nato, denuncia. Se le podría acusar de proteger más al non nato que al ya nacido, al que se abandona -sin derecho al preservativo- en un océano de sida como África, por ejemplo."