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La Opinión de Gabilondo: 18 de marzo

Comienza el largo puente, huyamos. La realidad viene áspera y amarga, poner unos kilómetros por medio nos ayuda a creer que le damos la espalda, es normal, es justo e incluso necesario. Lo que no es justo ni necesario aunque ya se ha hecho normal es que huir, esconder la cabeza debajo del ala y no querer ver las cosas de cara se haya convertido en el método ordinario de gestión de la cosa pública.
Hemos señalado en muchas ocasiones este rasgo clave de nuestra actual sociedad, escurrir el bulto, negarse a aceptar la responsabilidad de los actos propios, buscar en otros al culpable de nuestros errores, ha pasado de ser típico comportamiento infantil, púber o adolescente a regla de oro de nuestra vida política y social.
Por eso es tan poco seria, tan poco fiable, tan inmadura. Por eso tenemos toda la sensación de estar viviendo en una guardería. Da igual donde miremos. En los Estados Unidos, los directivos de AIG no creen tener nada que ver con la bancarrota de su empresa, y reclaman pingues gratificaciones.
El papa afirma en África que el preservativo es un obstáculo para luchar contra el sida. El PP asegura que el culpable de que Camps se haga trajes y los pague una empresa imputada por corrupción es el sastre. Un día, un representante de la banca nos dijo que la culpa de la crisis la tenían los que pidieron los créditos, no los bancos que los ofrecían con amplio despliegue de seducciones. Los líos de Madrid o de Valencia son culpa de Garzon o de Rubalcaba. La basura televisiva es culpa de los espectadores, por mirar. Zapatero insiste en que nuestra crisis no es cosa nuestra sino del mundo. Ana Mato, la mujer de Sepúlveda, no sabe nada del jaguar rojo que aparcaba su marido en el garaje. Los espías de Madrid son un invento de "El Pais". El PNV dice que si pierde el poder es porque han dado un golpe institucional.
Hace veinticinco siglos, Diógenes buscaba un hombre verdadero, ahora no pedimos tanto, bastaría alguien que fuera capaz de decir alguna vez : "me equivoque", "yo soy el culpable", "yo debo pagar por ello", seria revolucionario.