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La Opinión de Gabilondo: 9 de febrero

"Con ETA, todas las dudas se disipan. Su objetivo y sus métodos no sufren nunca la más mínima modificación. Hablar de ellos, discutir sobre ellos, analizar sus intenciones, vislumbrar vías de diálogo, etc, se corresponde con nuestras dudas, no con las suyas. Ellos no tienen ninguna. Nosotros, sí. Hoy mismo, mientras los terroristas provocaban otro destrozo, nosotros debatíamos por enésima vez el derecho que asiste o deja de asistir a quienes les defienden, o les justifican. A fuerza de encogerlas y estirarlas, una vez y otra, ya no sabemos que dicen nuestras propias leyes. Otro estrago colateral más del terrorismo. En el segundo renglón de la actualidad nos encontramos con el caos imperante en el partido popular. Un edificio invadido por las termitas. A la guerra de dossiers se le ha venido a añadir la red desvelada por Garzón, en la que hemos encontrado, demasiado cerca del PP, a unos cuantos filibusteros a los que solo le falta el garfio y la pata de palo. Su aparición en escena ha provocado el pánico en la Comunidad de Madrid, que ha sido hoy un vodevil de dimisiones, ceses, pasos adelante y pasos atrás. Y hay estremecimientos en otras regiones populares, lo que no nos extraña a la vista del trapío que exhibe el caballero que sabe demasiado. En medio del confuso tropel, con los calzones de la autoridad en los tobillos, un desventurado Mariano Rajoy al que se le insolentan hasta personajillos de tercera regional, fiel a sus tradiciones, el PP no quiere ver sus errores y achaca sus desgracias a una conspiración organizada por sus enemigos. En esta ocasión, apenas cabe reprochárselo a María Dolores de Cospedal, una excelente mujer y una buena profesional de la política, a la que le ha tocado estar de guardia cuando se abría la fosa séptica."