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La Opinión de Gabilondo: 21 de enero

"La primera de ellas, irritante en grado sumo: la batalla política por Caja Madrid. Una desvergüenza sin disimulo, sin pudor alguno"
"Obama ha empezado como un cohete, luego se lo contamos. Porque hemos de hablar de Madrid, donde desde hace tiempo están pasando cosas muy serias. La primera de ellas, irritante en grado sumo: la batalla política por Caja Madrid. Una desvergüenza sin disimulo, sin pudor alguno. En tiempos de crisis aguda, una institución financiera está siendo trinchada y descuartizada a la vista del público en general y de sus clientes en particular. Esperanza Aguirre contra Gallardón en una pelea con pretensiones de alta esgrima y que es barriobajera e irresponsable. No importa si se deteriora la imagen y la solvencia de la institución. Importa el pulso de poder y como ese pulso es más que local y regional, como esconde las más altas ambiciones nacionales, y como, además, se produce en medio de un desbarajuste mayúsculo del Partido Popular, activa una carga explosiva peligrosísima. Y hemos de añadir la metralla que aporta el PSOE, para que, si hay estallido, se lleve por delante a los rivales de futuro. Ni los trabajadores de la Caja, ni los depositantes, ni el equilibrio del sistema financiero importan un pito. Sólo la lucha partidista. Nos entran temblores cuando imaginamos que eso mismo pudiera repetirse en cada comunidad, haya o no razones técnicas que lo justifiquen. Está además el caso granados, (no sabemos si relacionado o no con lo anterior). Una denuncia de espionaje dentro del PP madrileño que comenzó dándole mucha risa a Esperanza Aguirre y que, según nuestras noticias, está produciendo ahora escalofríos. Por el momento, a la espera de más precisiones, lo consignamos como un asunto maloliente, muy maloliente. A esta ciudad sólo le faltaba la anunciada huelga de jueces para el día 18 de febrero. Ahora que han descubierto gracias al juez Tirado lo mal que han estado desde hace años, no pueden esperar a junio. Esta urgencia, intempestiva y sobrevenida, quita razón a sus razones. Añadamos a los pilotos de Iberia, grandes víctimas como es sabido, y tenemos el panorama completo. Bueno, luego esta la gente, pero eso carece de interés."