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La Opinión de Gabilondo: 28 de abril

"Es como si estuviéramos viviendo una regresión. Cuanto más mayores, más chicos, como en el Extraordinario caso de Benjamin Button"
"Es como si estuviéramos viviendo una regresión. Cuanto más mayores, más chicos, como en el Extraordinario caso de Benjamin Button. ¿Saben una cosa? Se han agotado en España las ventas de mascarillas para evitar el contagio de la gripe porcina. De verdad. ¿Tan difícil nos resulta estar precavidos sin sacar las cosas de quicio?. ¿Qué nos ha pasado?. Cuando éramos más pobres éramos menos histéricos. Ahora no hay susto que no multipliquemos por cien, ni arañazo que no nos parezca herida, ni dificultad que no consideremos una tragedia enorme. A la lluvia, el frío y la nieve -que antes llamábamos invierno- le llamamos ahora temporal. Es muy digno de consideración que a la España más dolorida, la de verdad castigada por las adversidades, apenas se le oiga mientras que el espacio público lo ha ocupado lo más vociferante y banal, la superficialidad y los melindres. Por eso, cualquier mensaje ha de servirse azucarado, y la idea más simple, troceada y convertida en puré para hacerla digerible. O en picadillo con salsa rosa. Pero, ¿cómo se fabrica la papilla informativa, que pueda tragarse sin atragantarse, sobre -por ejemplo- la fiebre porcina?. Hay que contar lo que debe ser contado. Pero siempre con el riesgo de que se salga de madre en el gigantesco culebrón que termina siendo todo. Este síndrome Benjamin Button, el viaje adulto al chupete y el sonajero, está marcando cuanto nos rodea. Incluyendo, naturalmente, la vida política, donde las razones han sido sustituidas por los juegos de manos, y los argumentos por la tarta de merengue en la cara. O por las fantasmadas, como la de Aznar, que descendió del Olimpo para comunicar al orbe que él sí sabe cómo se sale de la crisis. Seamos serios, pues tenemos problemas serios."