Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La Opinión de Gabilondo: 20 de abril

"¿Por qué no dedicar nuestro primer apunte a los cocineros españoles, que acaban de obtener otro éxito sensacional, al colocar a cuatro de ellos en la lista de los diez mejores del mundo?"
"¿Y por qué no cambiamos hoy el paso y comentamos esta noticia?. ¿Por qué no dedicar nuestro primer apunte a los cocineros españoles, que acaban de obtener otro éxito sensacional, al colocar a cuatro de ellos en la lista de los diez mejores del mundo?. Dirán que esa no es noticia de fuste, ante lo que pasa en nuestro país y en el mundo. Y tendrán razón. Podrán añadir, además, que tampoco tiene nada de especialmente nuevo, pues hace tiempo que vienen ocupando esas posiciones de privilegio. Y también será cierto. Pero no es menos cierto que muchos grandes asuntos repiten de forma estomagante, y danzamos a su alrededor como autómatas, día si y día también. Y otorgamos protagonismos abrumadores a gentes de quinto nivel sólo porque operan en los escenarios de la política o la economía. El hecho es que hace unos minutos se ha difundido en Londres la relación de los grandes restaurantes del planeta, y al encontrarnos a los nuestros otra vez en cabeza, hemos sentido esa punzada de orgullo que solo nos permitimos saborear cuando procede del deporte. ¿Por qué solo cuando procede del deporte?. ¿Por qué al resto de cuanto nos pasa, aunque sea estupendo, le aplicamos el tradicional desdén español, ese derrotismo masoquista que con tanto deleite nos proporciona?. ¿Es acaso pecado ser un poco francés y vanagloriarse de lo propio?. El quinto triunfo de Nadal se aplaude más porque es el quinto, y eso vale más que el cuarto o el tercero. Un nuevo triunfo de Ferrá Adriá, de nuevo número uno del mundo, parece sin embargo más de lo mismo. Pero no debemos permitir que nos parezca rutina la pelea por mantener la excelencia al máximo nivel. El joven Andoni, el de Mugaritz, cuarto del mundo. Los hermanos Roca, de Girona, del modestísimo comedor de sus padres, en el que aprendieron el oficio, al quinto puesto de la clasificación. O Juan Mari Arzak, octavo, cuando ya está entregando el relevo a su hija Elena. Pocas banderas de nuestro país están ondeando en podios mundiales como las que en estos momentos lo hacen en la capital británica en honor de nuestros cocineros. Y nos apetecía compartir con ustedes la noticia, sacudirnos con su éxito un poco del pesimismo que nos tiene acongojados. Y, lo que es mejor, arrebatarle a ETA las primeras líneas de nuestro programa."