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La OTAN ordenó el bombardeo en Kunduz, sin saber si apuntaba contra civiles o insurgentes

La decisión de la OTAN de bombardear el viernes pasado una aldea en Kunduz, en el norte de Afganistán, donde se encontraban dos camiones con combustible que habían sido robados por los talibán, se tomó en base a las imágenes enviadas por un avión y que no permitían identificar si eran insurgentes o civiles las personas que allí se encontraban. Son datos que da este domingo el 'Washington Post'.
Un caza estadounidense F-15E, que sobrevolaba la zona, envió imágenes a los oficiales alemanes a cargo de esa región en las que se podía ver numerosos puntos negros en torno a los dos camiones, cada uno de los cuales era la imagen térmica de una persona, pero que no podían confirmar si éstas llevaban o no armas.
Sin embargo, un informante afgano aseguró por teléfono a un oficial de inteligencia que todos los presentes eran insurgentes, según el relato que han hecho los oficiales alemanes a los responsables de la OTAN. Así pues, en base a esta última información, el comandante alemán, coronel Georg Klein, ordenó que se disparara una bomba guiada por satélite contra cada uno de los camiones.
Según las estimaciones dadas a conocer este pasado sábado por un equipo de investigación de la OTAN, unas 125 personas murieron en el bombardeo, al menos 24 de las cuales, no serían insurgentes. Los residentes locales hablan de más de 150 civiles muertos.
Violación de la táctica
Asimismo, según el 'Washington Post', para el equipo, que está intentando aclarar lo ocurrido, el objetivo estaba mucho menos claro de lo que lo tuvieron los oficiales alemanes. Según el diario, la decisión viola, aparentemente, el espíritu de la directiva táctica emitida recientemente por el nuevo comandante de la OTAN en Afganistán, el general estadounidense Stanley McChrystal, para reducir las bajas civiles.
Dicha directiva estipula que las fuerzas de la Alianza no pueden bombardear edificios residenciales en base a una única fuente de información y que las tropas deben establecer una "muestra de vida" para garantizar que no hay civiles en la zona atacada.
Aunque la directiva no se aplica a los bombardeos en zonas abiertas, responsables de la OTAN señalan que McChrystal quiere que dichos estándares se apliquen a todas las circunstancias en que se emplea fuerza aérea, excepto cuando las tropas están en peligro inminente.