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La sangrienta venganza de un paciente a su médico, una docena de puñaladas a su hijo

Hemou Ping, de 50 años, sufría un enfisema pulmonar y tras desembolsar parte del dinero de su tratamiento médico, dejó de pagarlo, por lo que se suspendió . Fue entonces cuando decidió vengarse de su médico, apuñalando hasta en doce ocasiones a su hijo de 10 años. 

A las seis de la mañana del pasado lunes, el pequeño Weiwei Wu, de 10 años, se subió, como era costumbre, al autobús que le llevaba a su colegio en la ciudad china de Yiyang. A medio camino, el hombre que estaba justo en el asiento de delante, se sacó un cuchillo de 30 cm del bolsillo, se dio la vuelta y comenzó a asentarle puñaladas.
Entre gritos de auxilio y de dolor, Wu consigue llamar la atención del conductor y de los demás pasajeros que consiguen reducir a su agresor. Sin embargo, la rápida intervención no impide que doce puñaladas se incrusten a lo largo de su cuerpo, en cuello, torso y piernas. Las heridas provocan que pierda gran cantidad de sangre, aún así los sanitarios consiguen que llegue con vida al hospital.
Según recoge The Beijing News, la sangrienta escena fue escuchada por la propia madre del pequeño desde su casa, que llegó a ver como estaba "cubierto de sangre". Tras tres horas de cirugía se consiguió que su estado fuera estable, a pesar de perder "cuatro bolsas de sangre". Sin embargo, serán necesarias otras 3 operaciones para que esté fuera de peligro.
La venganza como móvil
Nada más producirse el intento de asesinato, el agresor fue detenido por las fuerzas de seguridad de Yiyang. La investigación policial que desde entonces se lleva a cabo a conseguido descubrir que su nombre es Hemou Ping, tiene alrededor de 50 años y es un antiguo paciente descontento del padre del pequeño Wu, por lo que la principal móvil que se maneja es la venganza.
Según se esclarece de las pesquisas, el sospechoso padecía un enfisema pulmonar y varias enfermedades crónicas, siendo el padre de Wu el médico responsable de su tratamiento. Tras iniciarlo, llego un punto que el agresor no pudo pagarlo, por lo que el procedimiento se suspendió, siendo el desencadenante del intento de asesinato.