Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Mohamed VI cede competencias y renuncia a ser una figura "sagrada"

La nueva Constitución marroquí elimina parte de las competencias que hasta ahora tenía el rey, que ya no podrá disolver de forma unilateral el Parlamento, pero al mismo tiempo le permite conservar parte del peso que ostenta, de tal forma que liderará el nuevo Consejo de Seguridad Supremo y seguirá siendo la máxima autoridad religiosa, según el texto de las reformas al que ha tenido acceso Reuters.
Según esta nueva Constitución, el rey da más poder al Parlamento. Mohamed VI ya no podrá disolver este órgano sin consultar antes con el nuevo Tribunal Constitucional, para el cual el monarca podrá nombrar a la mitad de sus magistrados. El primer ministro también será designado por el rey, aunque el texto especifica que siempre saldrá del partido más votado en unas elecciones.
El rey delega al primer ministro, con la condición de discusiones previas, competencias en la designación de los gobernadores provinciales o embajadores.
El Consejo de Ministros de Marruecos, presidido por el rey Mohamed VI, ha aprobado este viernes estos cambios, unas horas antes de que el monarca presente los principales cambios en un discurso a la nación que será transmitido por radio y televisión. Además, los medios de comunicación marroquíes dan por hecho que convocará un referéndum sobre el texto que podría celebrarse, según fuentes diplomáticas marroquíes, el 1 o el 7 de julio.
Mohamed VI abrió en marzo un periodo de consultas con partidos políticos, sindicatos y sociedad civil para promover una reforma constitucional con la que confía poner fin al creciente malestar social. Marruecos ha sufrido en los últimos meses sus mayores protestas contra el sistema en varias décadas, si bien no han tenido el peso de las registradas en países del entorno como Túnez, Egipto o Libia.