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Mayorga habla sobre memoria, indiferencia y responsabilidad en 'El cartógrafo', con Blanca Portillo y José Luís García

El dramaturgo Juan Mayorga llega a las Naves del Español de Matadero Madrid 'El cartógrafo', un texto que escribe y dirige, protagonizado por Blanca Portillo y José Luis García Pérez, en el que reflexiona sobre la memoria, la indiferencia y la responsabilidad.
La obra, que se estrenó el pasado mes de noviembre en el Teatro Calderón de Valladolid y se mantendrá en cartel desde este jueves 26 de enero hasta el próximo 26 de febrero, se desarrolla en Varsovia durante la ocupación nazi y en la actualidad y aunque fue pensada para un total de 16 personajes, solo dos actores dan vida a cada uno de los duelos que se ven en escena.
Según ha explicado Mayorga este miércoles 25 de enero durante la presentación a la prensa, este espectáculo cuenta la aventura de una niña que traza un mapa desde dentro del gueto junto a un anciano cartógrafo que le transmitió "no solo las destrezas sino también el sentido moral de su oficio".
Desde la actualidad, el personaje al que da vida Portillo busca ese mapa legendario, de manera que los tres, el anciano, la niña y Blanca tienen "la misma voluntad": "Que no se imponga el olvido y que la muerte no tenga la última palabra".
En este recorrido, Blanca encuentra un segundo mapa: el de su propia vida. "Todos tenemos un mapa en el que localizamos ciertos encuentros y ausencias, y lugares y sonidos, pero pocos capaces de dibujarlo. Ella y su compañero serán capaces de hacerlo", ha dicho Mayorga.
VIVIR CON AUSENCIAS
La idea de esta obra nació a partir de una experiencia del propio autor: en su intento por ver los lugares representados en una exposición de Varsovia, se dio cuenta de que ya no quedaba nada de aquellas cruces que había marcado en un mapa. "¿Cómo se puede vivir en Varsovia con las ausencias? ¿Y en Europa? ¿Y en una España atravesada de heridas?", se preguntó.
En su opinión, el recuerdo puede ser "lastrante y paralizante", en referencia a Nietzsche, aunque cree que también puede ser "un motor de acción". En este sentido, cita a Walter Benjamin, para quien "el pasado fallido es la mayor fuerza, en lo individual y en lo colectivo". "Puede educarnos para reconocer nuevas y viejas formas hoy vigentes de la caza del hombre por el hombre", ha dicho.
En esta línea, ha señalado que si bien esta obra no aborda el perdón, porque aquí no aparecen verdugos, si interroga a "los indiferentes" que miraron sin querer ver o que apartaron su mirada y apela a la "responsabilidad" cuando se escucha que miles de personas mueren en el Mediterráneo en su intento de huir de la miseria.
Por su parte, Blanca Portillo ha señalado que las palabras de esta obra quedarán en "la memoria" del espectador y cada uno tendrá su "eco personal", al igual que en los "cuentos o leyendas" que narran los abuelos a los niños. A su juicio, hay una "necesidad de no olvidar" y que "la dictadura del presente no fagocite el pasado".
Preguntada por la columna de Javier Marías publicada en el diario 'El país' en el que critica la escena teatral actual, la actriz y directora ha manifestado que estas palabras le produjeron "estupor" porque vienen de una persona que pertenece al mundo de la cultura, que es miembro de la RAE y que es un "autor reconocidísimo" y no entiende que alguien tire "piedras en su propio tejado". Al tiempo, ha añadido que uno no puede pretender que el teatro de hace 400 años siga exactamente igual". "Las artes evolucionan y los que nos dedicamos a esto evolucionamos", ha dicho.
Por su parte, José Luis García-Pérez ha señalado que 'El cartógrafo' lucha contra la "dictadura del presente", que lleva creer que es "infinítamente más fácil seguir hacia adelante olvidando el pasado". "Es una falsedad, es imposible conseguir estabilidad, el pasado ha de acompañar y ser resuelto para vivir de una manera más plena el presente", ha señalado.