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Marcos Carnevale: "Es más fácil vivir a través de la vida del otro, como un 'gran hermano', que afrontar la propia vida"

'El Espejo de los Otros' llegará este viernes 9 de septiembre a los cines españoles, una obra de Marcos Carnevale que él define como "más que una película, un experimento, quizá un ejercicio terapéutico" y en la que se propone enfrentar al espectador "con la verdad de quien uno es, con lo que puede llegar a ser" si es lo suficientemente libre como para que el juicio ajeno no le coarte, porque siempre hay quien juzga detrás del cristal. "Es más fácil vivir a través de la vida del otro, mirando por la ventana como un 'gran hermano', que vivir la propia vida", afirma.
De espejos, de juicios ajenos y de "desnudar lo que uno lleva dentro y exorcizarse" trata esta película que se desarrolla en torno a 'El Cenáculo', un restaurante de una sola mesa instalado en una catedral en ruinas y que está escondida en una calle cualquiera de Buenos Aires. Lo regentan Benito (Pepe Cibrián) e Iris (Graciela Borges), dos hermanos con su propia historia de dolor. Ambos fisgan, pero ella directamente observa cuanto ocurre en el cenador en una gran pantalla. Y juzga.
En ese espacio a cielo abierto con un escenario donde en su día hubo un altar, se van sucediendo los comensales en lo que pretende ser una cena para mostrarse uno mismo, de una forma "absolutamente impúdica" y sin tener que "actuar como un personaje social", en palabras del autor. Norma Aleandro, Leticia Brédice, Alfredo Casero, Mauricio Dayub, Julieta Díaz, Luis Machín, Oscar Martínez, Ana María Picchio, Favio Posca, Carola Reyna, Marilina Ross, María Socas, Gipsy Bonafina y Ana Fontán componen el elenco que da forma a las cuatro historias.
"La película propone un gran espejo donde estamos todos como Humanidad y creo que todos los espectadores en más de un personaje se van a ver reflejados", explica el director en una entrevista con Europa Press. La pregunta es con cuál se identificará cada uno, si con quienes "desnudan su alma" sobre la mesa en conflictos sobre la ambición, la familia, el amor, la soledad o la propia identidad; o con la mujer que les observa escondida viviendo sus historias como si le fueran propias.
"Es más común encontrar a esa mujer que a los que se sientan a comer en esa mesa. Esa mujer representa de alguna manera la hipocresía, el fisgoneo, el mirar al otro y exigirle que sea de una determinada manera sin mirarse a uno mismo. Es una 'voayeur', una gran negadora de su propia realidad", explica, para incidir en que como "pasa siempre", al final es su vida la que se le revela "como una gran pared".
Para Carnevale, "este tipo de mirada de gran hermano está feneciendo y muriendo de alguna manera". "Las nuevas generaciones están empezando a pensar de otro modo, no juzgan, aceptan al otro como es y ni siquiera ven los países recortados por líneas de puntos sino que sienten que el mundo es un gran lugar y nada más; no están tan pegados al dinero, al exitismo, al poder desmedido. La otra es una mirada vieja, aunque obviamente todavía está instalada porque es más fácil vivir a través de la vida del otro", afirma.
En la película, esa mirada nueva pertenece al joven hijo de Iris y chef de 'El Cenáculo' (Javier de Nevares) que aporta un contra punto a esta tragicomedia que pese a la iglesia en ruinas y la alta exposición al dolor ajeno, no quiere ser apocalíptica. "La catedral significa el final de un mundo que está destruido pero no del todo porque se les cayó el techo pero no las paredes así que tiene la posibilidad de restaurarse, esa es la mirada positiva", dice el autor.
UN MUNDO EN RUINAS
Afirma que no obstante, para reconstruir el mundo es imprescindible pasar por "el cenáculo" y desnudarse. "Tiene una salida si cambiamos la mirada, si pensamos distinto, si empezamos a querer al otro, a entenderlo, a no exigir nada al otro y a actuar como comunidad, como seres humanos que somos todos iguales. Pero es necesario pasar por la noche para que venga el día y creo que estamos saliendo de la noche porque la humanidad tuvo que aprender eso", afirma.
De fondo, una banda en directo que el propio Carnevale descubrió en un bar y que le conmovió. "Es una música pseudo balcánica. Cuando yo veo las películas de (Emir Nemanja) Kusturica, siento que están vivas, que tienen un corazón que late en la pantalla y tiene que ver mucho con la música que él hace. Para esta película yo necesitaba un elemento vital muy fuerte que fuera netamente sensorial, no intelectual. Es muy concreta, muy de la vida real y cuando estás en ese ámbito casi mágico en que están imbuídos los personajes, te baja a la tierra y te late en el plexo solar", asegura.
El director de 'Elsa y Fred' ofrece ahora toda esa reflexión en 'El Espejo de los Otros' al público español --llegará a las salas este viernes 9 de septiembre, un año después de su estreno en Argentina--, y lo hace con altas expectativas porque dice, "es una película de corte intelectual y artístico, no es popular o comercial, propone temas hondos, y aquí tiene un público más preparado para poder verla y sumergirse en eso".
Reconoce, no obstante, que tanto filmar como estrenar en España "es una aventura de alto riesgo" por la situación económica y los precios de taquilla. Sin embargo, está curtido. "En Argentina estamos acostumbrados a hacer cine neorrealista. Hacemos cine como podemos, con lo que tenemos y siempre poniendo una vara de calidad muy alta y por eso estamos muy entrenados y hay buenos actores, buenos escritores y buenos directores, porque hacemos cine con nada. Quizá cuando tienes todo, no te forjas tanto", comenta.
Anima en todo caso a ir a verla y a buscarse en el reflejo: "La película es un espejo. Es impúdica, claro que sí, porque están al desnudo los personajes y dicen cosas que tú también dirías si no tuvieras miedo. Todos, si tuvieramos la oportunidad de tener una noche en el cenáculo la tomaríamos. Hay que tener el coraje para hacerlo, pero es necesario".