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Increpan a Gallardón mientras paseaba a su perro cerca de su casa

Gallardón defendió su libertad al asegurar que "aquí viven mi mujer y mis hijos. Hacerle esto a mi mujer y mis hijos, no es de justicia". Además, centenares de personas han secundado este lunes una cacerolada en Chueca para protestar por la decisión del Ayuntamiento de Madrid de no autorizar ningún tipo de actuación musical en la plaza durante las fiestas del Orgullo Gay. "Aquí viven mi mujer y mis hijos. Hacerle esto a mi mujer y a mis hijos, no es de justicia", respondió Gallardón a quienes le increpaban mientras paseaba a su perro. El alcalde de Madrid se vio sorprendido por los que habían protestado con una cacerolada en la plaza de Chueca por la prohibición de celebrar conciertos allí.
La cacerolada, que ha tenido una vez más la red social Facebook como principal herramienta de convocatoria, ha sido respaldada por centenares de personas que han pedido al Ayuntamiento que recapacite y permita actuaciones musicales en la plaza de Chueca durante la celebración de las fiestas del Orgullo Gay. Los asistentes han portado pancartas contra la asociación de vecinos que ha pedido una "reorganización urgente" del Orgullo Gay para evitar impacto ambiental y problemas de seguridad.
Con lemas como "no nos representan" y "sois Chueca", los manifestantes han escenificado su rechazo a la prohibición municipal, alegando que "cualquier fiesta popular española -las Fallas, los San Fermines, San Juan, los Carnavales o La Tomatina por citar algunos ejemplos- implica inconvenientes como el ruido y la suciedad y, sin embargo, están promovidos por los ayuntamientos de sus ciudades e incluso tienen el carácter de Fiesta de Interés Turístico Internacional", según reza la convocatoria.
Por su parte, fuentes de la organización del MADO han explicado que ninguna de las tres asociaciones implicadas en las fiestas (Aegal, Cogam y FELGTB) están relacionadas en esta convocatoria, ya que aún están intentando negociar con el Ejecutivo local una solución más satisfactoria para todas las partes. De hecho, han solicitado una reunión con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, para el lunes o el martes con el objetivo de intentar modificar la autorización que les han concedido y en la que, junto a la prohibición de programar actuaciones musicales en el "corazón de la fiesta", también se establece un límite de 90 decibelios como nivel de ruido máximo que no deberán superar.