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Iñaki Gabilondo entrevista a dos presos recién salidos del corredor de la muerte

Joaquín José Martínez y Juan Meléndezcuatro.com
El periodista de Cuatro charla con Joaquín José Martínez y Juan Meléndez, ambos ex presos, ambos libres y sin cargos, tras su largo periplo esperando la pena capital americana y sabiendo de su inocencia
Joaquín José Martínez es el primer español en salir del corredor de la muerta de EEUU. El 28 de enero de de 1996 le detuvieron. El momento fue espectacular, de esos de película. Los helicópteros le rodeaban desde el aire y decenas de policías le apuntaban con sus rifles.
Sacaron a Joaquín José del coche a la fuerza y le arrestaron acusándole de la muerte de una pareja cuyo asesinato fue tres meses antes y había producido una gran conmoción en Brandon.
Según publica el propio Martínez en su página web, la pareja eran un chico y una chica, por lo que pudo comprobar en los documentos del juzgado. El chico, hijo del sheriff de esa ciudad, "se dedicaba a vender drogas y la chica era su novia y trabajaba como bailarina de striptease en uno de los locales más famosos de la ciudad", asegura Joaquín José.
"Empezaron a interrogarme, a decirme que lo tenían todo grabado, y me acusaron de esas muertes", sentencia.
"Fueron tres años muy largos viendo a algunos de mis compañeros ser ejecutados y viendo como aquellos que quedaban atrás eran torturados de todas las maneras posibles". Joaquín José describe el corredor como una pesadilla "de la que uno al despertar intenta olvidar", pero por muchos esfuerzos que haga, asegura, "jamás he podido borrar aquellas imágenes de mi cabeza".
Juan Meléndez, el otro entrevistado pasó 17 años, once meses y un día en el corredor de la muerte, esperando el momento de su ejecución. El día en el que consiguió su libertad lo primero que declaró es "quiero ver la Luna" a preguntas de una periodista
Juan Meléndez salió libre y sin cargos. No fue él quien mató a tiros al dueño de una escuela de cosmética para robarle. Al puertorriqueño, que tiene el iris color caramelo, le esperaba la prensa a las puertas del penal de Florida (EE UU). Atrás quedó la pelea de 12 abogados, el silencio tras las ejecuciones, la soledad.