Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Las hijas de la Guardia Urbana detenida vieron a su madre ensangrentada la noche del crimen

Rosa y Pedro discutieron. Al cabo de unos minutos, ella acudió ensangrentada ante sus hijas. Las pequeñas, en el piso de arriba, oyeron gritos. Poco después, su madre subió y manchada de sangre les contó que Pedro dormía. Así se lo relataron las niñas a la actual pareja de su padre, exmarido de Rosa, y ésta a los Mossos d'Esquadra. Ocurrió la noche del lunes al martes. El cuerpo apareció el jueves. Las niñas también aseguran que en casa había alguien que no era Pedro. Presuntamente, Albert. Él y Rosa, ya en prisión, se acusan el uno al otro pero ambos reconocen que juntos trasladaron el cuerpo y lo calcinaron en el maletero del coche. El cadáver quedó en muy mal estado, pero la autopsia ha revelado una lesión en el cuello, probablemente, de estrangulamiento. Los investigadores intentan averiguar si Albert estaba en el chalé en el momento del crimen o acudió después en ayuda de Rosa. No descartan que ella le acorralara con acusarle de la muerte de un mantero, que perseguido por Guardia Urbana, se precipitó por un terraplén de 30 metros. Rosa podría haberle amenazado con contar que fue él, Albert, quien le empujó. El caso se cerró como un accidente pero los Mossos van a reabrirlo.