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General Motors cancela la venta de Opel a Magna y anuncia 10.000 despidos

Generals MotorsReuters
Giro inesperado en el futuro de Opel. General Motors ha decidido cancelar la venta de su filial europea a la empresa austríaca-canadiense Magna International, medida que ha provocado una huelga para este jueves de la plantilla de Opel en toda Europa.
En un comunicado, el consejero delegado de GM, Fritz Henderson, ha explicado que el grupo ha decidido estudiar la posible reestructuración de Opel y anuncia que "en breve presentará un plan concreto a Alemania y otros gobiernos para su consideración favorable".
El vicepresidente de General Motors (GM), John Smith, ha explicado que el plan de reestructuración de Opel que el fabricante presentará "pronto" es "muy similar" al formulado por Magna y que supondrá la eliminación de unos 10.000 puestos de trabajo en Europa.
Los porqués

La empresa ha explicado que ha decidido dar marcha atrás a la operación debido a "la mejora de las condiciones de negocio" que se ha registrado en las últimas semanas, así como la importancia de las dos marcas, Opel y Vauxhall, que estaban en venta. "Aunque siguen siendo tensas, las condiciones del negocio en Europa han mejorado", dijo Henderson.
"Al mismo tiempo, la salud financiera y la estabilidad de General Motors ha mejorado significativamente en los últimos meses, lo que nos ha dado la confianza de que nuestro negocio europeo puede ser reestructurado", añade.
Ya había acuerdo
General Motors se vio obligada a declararse en bancarrota a principios del verano pasado tras perder decenas de miles de millones de dólares en los últimos años. Pocas semanas después salió de la quiebra con la ayuda del Gobierno estadounidense, que inyectó cerca de 50.000 millones de dólares.
Aunque General Motors aprobó la operación de venta el pasado mes de septiembre, altos funcionarios de la Unión Europea pusieron de manifiesto sus preocupaciones por el papel que iba a jugar el Gobierno alemán en la operación.
La venta de Opel a Magna incluía un acuerdo según el cual el Gobierno alemán ofrecería financiación a la empresa por 4.500 millones de euros para acometer la reestructuración, en tanto que Magna se comprometía a invertir 500 millones de euros.
Magna, que presentó su oferta en cooperación con el fabricante ruso Gaz y el banco Sberbank, fue además el único ofertante por el que el gobierno y los Länder alemanes estaban dispuestos a apoyar con ayudas públicas. Según el acuerdo, Magna y sus socios se harían con el 55 por ciento de Opel, en tanto que GM mantendría un 35 por ciento, y el restante 10 por ciento se repartiría entre la plantilla.
Magna "comprende" la decisión
Magna ha afirmado que "comprende" la decisión del fabricante de no desprenderse de su filial europea.
"Seguiremos apoyando a Opel y a General Motors en los desafíos que tienen ante sí, y queremos agradecer a todos por el apoyo que han dado a la reestructuración de Opel, por sus esfuerzos incansables y su dedicación en los últimos meses" dice el comunicado difundido por la compañía.
Inseguridad en Figueruelas
El Comité de Empresa de la factoría de Figueruelas (Zaragoza) ha recibido con sorpresa la decisión del Consejo de Administración de General Motors.
Magna se había comprometido a mantener una capacidad de ensamblaje de 478.000 vehículos, las dos líneas de producción y la sección de prensas, y la fabricación de nuevos modelos, el Meriva a partir de 2010 y desde 2013 la plataforma del nuevo Corsa.
Para analizar la nueva situación los sindicatos se han reunido con los representantes del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Industria. Todos ellos han coincidido en señalar que no aceptarán un acuerdo por debajo de lo pactado con Magna, aunque también han sostenido que aceptarían un acuerdo similar. Sin embargo esperarán al plan de reestructuración de Opel para concretar su posición.
¿Y qué pasa con las ayudas?

Bélgica considera "un giro extraño" la decisión de General Motors de no vender Opel pero mantiene la ayuda con 500 millones de euros para motivar la inversión de la planta de Opel en Amberes.
Sin embargo, el Gobierno alemán califica de "inaceptable" la decisión de General Motors. El nuevo ministro alemán de Economía exige, además, que General Motors presente con urgencia sus planes para la reestructuración de Opel una vez decidida la suspensión de su venta.
Anteriormente y por boca del portavoz oficial, Ulrich Wiljelm, el Gobierno alemán había lamentado la decisión de GM de suspender la venta de la marca Opel a Magna y exigido la devolución de los 1.500 millones de ayudas puente aportados para apoyar la frustrada operación.