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Garmendia, Sebastián y Rubalcaba, ministros con más de un millón de euros, susceptibles de pagar el impuesto

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, el de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, y el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, son los tres miembros del Ejecutivo que declararon un patrimonio por encima del millón de euros y que por tanto podrían verse afectados por el nuevo tributo que el Gobierno estudia aplicar "a los que más tienen" y cuyo umbral mínimo podría forjarse en ese millón de euros.
Según la declaración de bienes de los miembros del Ejecutivo publicada por el Boletín Oficial del Estado (BOE), los tres ministros son los únicos cuyos patrimonio superan este umbral, que no alcanzan ni el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero -que cuenta con un patrimonio de 209.206 euros- ni ninguno de los tres vicepresidentes.
La ministra de Ciencia e Innovación es la que declara el mayor patrimonio, que cifra en 4,97 millones de euros, seguida por el titular de Industria, que declara 1,22 millones, mientras que Pérez Rubalcaba, cuenta con 1,22 millones de euros, incluyendo bienes y derechos de herencia familiar.
Por otro parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha bormeado al ser preguntada en la Asamblea de Madrid si ella tendrá que pagar el nuevo impuesto que prepara el Gobierno central sobre las rentas que superan el millón de euros. "Lo pagará Bono, me imagino, yo soy pobre de pedir", ha manifestado Aguirre con una sonrisa.
Similar al Impuesto de Patrimonio
El nuevo tributo, que sería similar al suspendido Impuesto de Patrimonio, afectará a las personas que sumando todo lo que tienen (propiedades, acciones, ingresos y ahorros) superen ampliamente el millón de euros en su haber.
Este nuevo impuesto vendría a complementar las medidas de ajuste anunciadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hace una semana y que aprobará esta tarde el Consejo de Ministros, que buscan atajar el déficit -situado en el 11,2 por ciento en 2009- mediante un recorte del sueldo de los funcionarios, la congelación de las pensiones, la supresión del 'cheque bebé' y la reducción en más de 6.000 millones de las inversiones, con especial incidencia en la obra pública.
Fuentes sindicales han asegurado que el Gobierno no les ha anticipado, en la reunión de esta mañana sobre el diálogo social, ningún detalle de la creación de este tributo extraordinario que gravaría las rentas más altas.
Por su parte, fuentes de la Administración tributaria han señalado que no les extrañaría que el Gobierno tomara una medida de este tipo, aunque han afirmado desconocer los planes del Ejecutivo. "Han blindado como nunca este Consejo de Ministros", han subrayado.
En cualquier caso, han explicado que un nuevo impuesto no puede aprobarse mediante un Decreto Ley, sino que exige la elaboración de una nueva Ley que tiene que pasar por el Parlamento. Además, con esta medida, el Gobierno haría un guiño a la izquierda, que reclama que el ajuste recaiga sobre los que más tienen.
"A los que más tienen"
Precisamente, Zapatero confirmó ayer miércoles que el Ejecutivo prepara una subida fiscal para "los que más tienen" y aseguró que, cuando se conozcan sus planes, quedará "muy claro" que el aumento no afectará a la clase media.
En la última de las ruedas de prensa con motivo de las cumbres UE-América Latina y Caribe, Zapatero no quiso dar "ningún detalle" sobre esa subida fiscal, pero ya no lo planteó como posibilidad, como había hecho pocas horas antes al decir que el Gobierno tomaría una decisión cuando lo considerase "conveniente".
Así, tras decir que la subida no afectaría a las clases medias, en su última comparecencia no aclaró si lo que prepara el Gobierno es recuperar algún impuesto o crear uno para las grandes fortunas y si descarta hacer algún cambio en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que grava fundamentalmente las rentas del trabajo.