En la ciudad de Madrid, una ordenanza impulsada por Gallardón iba a permitir que un inspector se colara en nuestras casas y rebuscara en la basura para saber si reciclábamos o no. Un abogado septuagenario consideró que era un atentado contra la intimidad y la libertad de las personas, y los Tribunales le han dado la razón. Estas son las razones de un ciudadano indignado que no puede con los borregos.
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