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Galénic renueva su imagen permaneciendo fiel a sus valores

Regalos y más regalos... qué bonitos y al mismo tiempo, qué difícil. Año tras año nos vamos quedando sin ideas. "Pero y ¿qué elijo?"... o "Si tiene de todo" son tópicos que nos encontramos cada vez que llega una fecha señalada. ¿Una camisa, una chaqueta, un jersey, unos zapatos, un bolso... parece que siempre acabamos comprando lo mismo y que se nos acaba el repertorio entre cumpleaños, día de la madre o del padre y San Valentín... El arte de deslumbrar y de sorprender se vuelve una tarea cual difícil.
Pero ha sido mi madre quien me ayudó hace ya unos años a saber qué regalarle: "Y ¿por qué no me regalas unas cremas? Para mi es el mejor regalo". "Pero, mamá -le dije yo-, una crema quizá no lo veas como un regalo porque está dentro de tu rutina diaria"... "Ropa tengo y cosas para la casa no es para mí, esto me viene fenomenal porque realmente sí que es para mí, para mi cara... Es mi momento".
La verdad hasta ese momento uno nunca lo habría pensado así, pero bien es cierto que los perfumes es el regalo por excelencia haya o no compromiso y ¿por qué no encontrar tu regalo en la farmacia?
Cada vez está más en alza por el valor añadido que le confiere a la par que el gusto y el mimo de sus packaging. Poco o nada tienen que envidiar a los cosméticos de pequeños y grandes almacenes y su presentación dista mucho de la de un medicamento.
Este es el caso de Galénic que se ha posicionado en el mercado como una firma más premium y que toma su nombre de la galénica. Durante los años 70 un farmacéutico, Pierre Fabre, iniciaba la aventura de la desmocosmética de la mano de la ciencia galénica, dando lugar a la firma siete años después. Cerca de 40 años más tarde la marca se ha posicionado como una de las más exquisitas en cuanto a cosmética y belleza, retomando la imagen premium con la que dieron el pistoletazo de salida.
Durante los últimos años Galénic ha perseguido la investigación en la dermocosmética, manteniéndose en la línea de ciencia galénica, recordando que la belleza no se nutre de promesas, sino de saberes. Y con ese mensaje muy claro Pierre Fabre ha renovado la marca con el objetivo de ofrecer un producto de calidad a la mujer con una eficacia irrefutable, lo que se puede convertir en el regalo más original y sofisticado de cara a estas navidades.
Las innovaciones de la marca han intentado trasladar una imagen moderna y atemporal, por eso mismo han modificado su identidad corporativa y logotipo con una imagen basada en el blanco y el negro y regresando a la esencia de sus fórmulas basadas en la galénica, permaneciendo fieles a los valores con los que comenzaron, pero con una apariencia mucho más elegante y sofisticada, como la mujer a la que se dirige.
Con esta apariencia elegante y de gran calidad han nacido los cofres de Galénic. Consisten en cosméticos de farmacia de alta gama con un packaging de lujo y distinción.
Pero si algo distingue a este regalo es su alto nivel de calidad y efectividad, convirtiéndolos en el mayor aliado para ganar la batalla a los signos de la edad y mostrar nuestro mejor rostro.
¿Hay algo mejor?