Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La Fuerza Aérea dice que los materiales recogidos del mar no son del Airbus

Los materiales recogidos de las aguas del Atlántico por la Marina brasileña no pertenecen al Airbus accidentado el pasado domingo con 288 personas a bordo, dijo la Fuerza Aérea. Un helicóptero Lynx de la Marina ha sacado del mar un soporte para cargas de 2,5 metros cuadrados (pallet) y dos boyas que en un principio se pensó que serían del avión, pero los primeros análisis efectuados a esa piezas indicaron que no son de la aeronave siniestrada.
"El pallet que fue encontrado no hacía parte de la aeronave", ha informado a los periodistas el brigadier general Ramón Borges Cardoso, director del Departamento de Control del Espacio Aéreo de la Fuerza Aérea Brasileña. El militar ha explicado que el soporte es de madera y que los usados en aviones no son de ese material sino de aluminio por ser un metal liviano.
"Hasta el momento ningún pedazo de la aeronave (fuselaje) fue recuperado", ha anotado el militar, quien ha señalado que el pallet recogido será llevado a la ciudad de Recife y "será descartado como basura" pues no aporta nada a las investigaciones de la tragedia.
Diferentes hipótesis
A lo largo de la investigación se están barajando diferentes hipótesis. Según fuentes próximas a la investigación citadas por 'Le Monde', el avión no volaba a la velocidad adecuada. Lo califica de una cadena de errores que llevó a la "desintegración en pleno vuelo" del Airbus, como lo atestiguan los mensajes automáticos emitidos por el aparato durante los últimos cuatro minutos.
Según otras fuentes de prensa brasileña, el avión no iba a la altura prevista en el plan de vuelo cuando el radar lo detectó por última vez en el océano Atlántico. De acuerdo con este diario, el plan de vuelo preveía que el Airbus 330-200 debía subir de 10.700 metros a 11.300 metros después de pasar por el punto virtual Intol, a 565 kilómetros al norte de la ciudad brasileña de Nata. Sin embargo, el avión iba a 10.700 metros en este punto.
Según la prensa brasileña, a las 23.00 horas, es decir, veinte minutos antes de la entrada prevista del avión en el espacio aéreo de Senegal, el piloto del AF447 envió un mensaje indicando que atraviesa una zona de fuertes turbulencias. Después hubo un aviso, según las mismas fuentes, de desconexión del piloto automático. Más tarde, se producen otros dos mensajes comunicando problemas en los ordenadores que proporcionan la información fundamental sobre la altitud, velocidad y dirección del vuelo. Por último, hay otra comunicación que indica que la cabina está en "velocidad vertical", indicio de una despresurización, causa o consecuencia de una desintegración en pleno vuelo.
Sigue la búsqueda de las cajas negras
Las cajas negras siguen sin aparecer. De tamaño ligeramente mayor que una caja de están hechas básicamente en aleaciones de titanio y acero para resistir los impactos. Tienen un color anaranjado brillante que facilita su búsqueda en una operación de rescate o localización en un siniestro.
Están colocadas en la parte trasera del avión, una zona que se supone que es menos vulnerable en la mayoría de los accidentes. En todos los aparatos hay dos: una destinada a recoger los datos del vuelo y otra que graba las conversaciones entre la tripulación y sonidos ambiente en la cabina. La primera de ellas debe registrar al menos 88 parámetros del vuelo como la hora, l altitud o la posición del avión.