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François Ozon reflexiona sobre los límites de "la mentira" en 'Frantz', un retrato "político" de la unión de Europa

El cineasta francés narra en blanco y negro la "derrota" y el "sufrimiento" de Alemania tras la Primera Guerra Mundial
El cineasta galo François Ozon ha visitado Madrid para presentar 'Frantz', una película "política" en la que indaga sobre los límites de la "mentira" y narra en blanco y negro la "derrota" y el "sufrimiento" de Alemania tras la Primera Guerra Mundial. El filme se estrena en los cines españoles el próximo 30 de diciembre.
Esta cinta se desarrolla en una pequeña localidad germana después de la Gran Guerra. Allí, la joven Anna (Paula Beer, galardonada con el Premio Marcelo Mastroniani a la Mejor Actriz Joven en el Festival de Venecia) visita cada día la tumba de su prometido, fallecido en combate en Francia. En su ruta diaria un día descubre que Adrien, un joven francés interpretado por Pierre Niney, también visita el cementerio para depositar flores a su novio.
Según ha explicado el director este lunes 19 de diciembre durante una entrevista concedida a Europa Press, esta película está basada en una obra de teatro escrita por Maurice Rostand, presentada en los años 20 y que el cineasta Ernst Lubitsch adaptó al cine en 1932.
Aquella primera adaptación fue realizada desde el punto de vista "francés" y con cierto optimismo, puesto que el director pensaba que no habría una segunda guerra. En el caso de Ozon, mantiene el tono antibelicista a través de la historia trágica de la protagonista y del pueblo alemán. "Eran los derrotados, lo que implicaba un sufrimiento. Esa derrota conllevó un nacionalismo y llevó a Hitler", ha dicho.
El director de 'Angel', 'En la casa' y 'Joven y bonita' ha señalado que a pesar de que la acción de esta historia se desarrolla en 1919 "hoy en día tiene muchos ecos", puesto que Europa experimenta en el momento actual un "aumento del nacionalismo, un miedo hacia el extranjero y el emigrante, y una especie de deseo de cerrar las fronteras de nuevo".
Por ello, Ozon muestra la reacción de la protagonista cuando escucha la marsellesa, el himno francés que actualmente está "en boca de todo el mundo", que coloca en un contexto en el que el espectador puede apreciar que se trata de un "himno guerrero, bélico, vengativo y nada tranquilo".
"Esta es una película política y muy europea", ha señalado el director, quien subraya además su intención de mostrar que "la unión entre los países de Europa se mantiene a través de la cultura y del conocimiento del idioma del otro", lo que sirve para "aplanar las diferencias". En el caso de esta película, el nexo entre Adrien y Anna es "la poesía, la música y la pintura". "Europa fue construida para abolir las fronteras y es algo que está desapareciendo", sostiene.
SUSPENSE
A diferencia de la cinta del cineasta alemán, Ozon ha decidido mantener el "suspense" y revelar la trama "muy poco a poco", un "juego" con el espectador que se revela a mitad de metraje, lo que, en sus palabras, es una herramienta "osada" porque la película toma otro camino y huye de una apuesta clásica.
Además, ha señalado que hoy en día no es convencional para un francés "rodar en blanco y negro y en alemán", algo que, según ha señalado, propició "largas conversaciones" con los productores para convencerles de esta decisión estilística, algo necesario para el director para dotar de realismo a la historia.
En este sentido, ha señalado que el estilo, "en apariencia clásico", se debe al tema. "Es una historia sencilla, sobria, en la que no hay una gran exhibición de emociones ni de sentimientos, y la puesta en escena es menos barroca de lo que suelo hacer normalmente", ha argumentado Ozon, quien confiesar estar "al servicio de los personajes".