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El espía Flórez niega la venta de secretos a los servicios de inteligencia rusos

El ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Roberto Flórez ha negado haber vendido secretos a los servicios de inteligencia de Rusia. Asimismo, ha asegurado que los documentos clasificados que se han encontrado en su casa eran parte de un trabajo que le habían encargado sus superiores.
Por su parte, Flórez ha hecho estas declaraciones durante el juicio a puerta cerrada que la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Madrid está celebrando contra él. Se le acusa de un presunto delito de traición a la patria, por el que se piden 12 años de cárcel.
Además, el ex espía ha explicado a los magistrados del tribunal que los documentos secretos que se ha incautado en su casa y que supuestamente había vendido a los servicios secretos rusos eran en realidad parte del material de trabajo que utilizó para realizar un monográfico sobre las deficiencias del CNI.
Mientras, Flórez ha asegurado que el citado monográfico, de entre 700 y 800 folios, le fue encargado por sus superiores del CNI. Así, ha añadido que siempre ha cumplido las órdenes que recibía de sus jefes de la inteligencia española.
El resultado de los registros
En los registros efectuados el 23 de julio de 2007 en las viviendas que el acusado tenía en la localidad del Puerto de la Cruz, en la isla de Tenerife, se encontraron una multitud de documentos del CNI clasificados como secretos.
Dichos documentos contenían informaciones sobre las actividades del CNI, sus objetivos, sus fuentes de información, sus medios y procedimientos de actuación, así como una profusión de claves internas.
Un "topo" en el CNI
Flórez ha asegurado que las cartas en las que supuestamente ofrecía sus servicios al espionaje ruso nunca fueron enviadas porque en realidad eran una especie de "caso práctico" con el que quería ilustrar su monográfico.
El acusado se refería a las dos misivas que se encontraron en su casa y que estaban dirigidas a un tal señor Melnikov, una persona que contaba con pasaporte diplomático. Además, esta persona estuvo acreditada como consejero en la Embajada de Rusia en Madrid entre agosto 2000 y octubre de 2003.
Las sospechas sobre la existencia de un "topo" en el interior del departamento de inteligencia españoles surgieron después de que los servicios secretos rusos desbarataran hasta tres operaciones del CNI en el país. Dichas acciones estaban destinadas a ampliar la red de informadores locales.