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España repite el mismo once frente a Portugal

España repite once contra una selección portuguesa al alza
No tengo claro si hoy procede un grito patriótico, una apelación al orgullo o una invocación a la proeza. Diría, más bien, que hoy toca jugar. Sencillamente. Superados los nervios de la primera fase, donde se arrancó a trompicones, la Selección española se cruza en octavos con un equipo estimable, pero en ningún caso mejor, de modo que los heroicos llamamientos a la victoria deberían venir de Portugal y suyas deberían ser las conjuras y las estampitas.
Si comparamos a la selección portuguesa con nuestros rivales anteriores, lo más significativo es que de Portugal lo sabemos todo. Los otros adversarios, antes de enfrentarlos, eran teoría; el de hoy es práctica. Conocemos la fiereza de Pepe, la verticalidad de Simao, la zurda de Duda, el empuje de Tiago y la influencia de Cristiano. Y de los demás tenemos noticia mirando por encima de la valla o por las recurrentes eliminatorias contra el Oporto o el Benfica. También sabemos de Queiroz, de su verbo florido, de su rigor defensivo (muy poco primaveral) y de su resentimiento con el Madrid.