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Éric Lavaine se ríe del drama en la cinta 'Vuelta a casa de mi madre': "Cuando la gente es feliz no tiene historias"

El cineasta francés Éric Lavaine recurre de nuevo a un drama en su comedia 'Vuelta a casa de mi madre', una cinta que aborda con una sonrisa los efectos de la crisis y que llega a los cines españoles este viernes 30 de diciembre, después de haber congregado en las salas de cine de Francia a más de dos millones de espectadores.
"Cuando la gente es feliz no tiene historias", ha manifestado el cineasta durante una entrevista concedida a Europa Press durante su visita a Madrid para presentar este filme, protagonizado por Josiane Balasko y Alexandra Lamy.
Ambas interpretan a una madre e hija, respectivamente, que se enfrentan a la aventura de vivir de nuevo juntas, después de que Stephanie (Lamy) se vea obligada a volver al hogar materno a los 40 años tras haber perdido su trabajo.
Lavaine ha confesado sentirse atraído por los temas "sociales y dramáticos" porque está convencido de que "incluso en las situaciones más negras se puede encontrar comedia". "Cuando más negro es, más me divierte", ha señalado.
Si en 'Barbacoa de amigos' (2014) Lavaine abordó las relaciones entre amigos, en 'Vuelta a casa de mi madre' habla de "la familia y las relaciones entre hermanos". "La familia es un universo muy violento y al mismo tiempo les queremos. Nos decimos cosas muy duras pero no podemos vivir sin ellos", ha señalado el director, quien alude a los "juicios" que se viven en las cenas de Navidad.
GENERACIÓN BOOMERANG
Preguntado por el tema social que sufre la protagonista de este filme, ha señalado que Francia sufre desde hace unos años una crisis nueva que afecta a la llamada "generación boomerang": aquellos adultos que vuelven a la casa de los padres. Según indica, en Francia hay alrededor de 400.000 personas que regresan al hogar familiar tras divorcios, despidos o problemas económicos.
"La crisis es un tema real por lo que transmite a las personas y funciona. No puedes hacer una película sobre los trenes que llegan a en punto", ha bromeado el director, quien, no obstante, confiesa que no le gustó la manera en la que 'La vida es bella' trató un tema como los abusos de los niños.
En cuanto a la empatía del espectador, el director ha señalado que uno no se da cuenta de las dificultades de los demás hasta que las sufre uno mismo. "Tenemos la suerte de tener un techo y un tejado, de comer lo que queremos, y cuando ves los problemas de los emigrantes cuesta tener una compasión porque no podemos darnos cuenta de lo que significa", ha dicho.
Respecto al punto de vista femenino, Lavaine ha señalado que en origen iba a ser un hijo el que vuelve a casa de su madre, pero pensó que era "menos interesante" porque la madre siempre protege al hijo, al igual que ocurre entre un padre y una hija.
"Me gusta la competencia que puede surgir, y además siempre me reprochan que escribo para hombres, así que estoy contento de dar voz a mujeres divertidas", ha indicado el director, quien avanza que en su próxima película, una comedia sobre mujeres, repetirá con Alexandra Lamy.