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Día sin prensa en Italia para protestar contra la 'Ley Mordaza' de Berlusconi

La "jornada de silencio" ha sido convocada por el FNSI, el principal sindicato de periodistas del país transalpino, que en su página web llama a todos los periodistas italianos "a realizar una protesta extraordinaria a través de un 'ruidoso' silencio de la información". El motivo de la protesta, indican, son las nuevas normas sobre escuchas telefónicas que está promoviendo el Gobierno de Silvio Berlusconi, las cuales "limitan fuertemente el derecho de los ciudadanos a saber cómo proceden las investigaciones judiciales, infligiendo graves interrupciones a la libre circulación de noticias".
Para ello, los periódicos no han salido hoy, mientras que los periodistas que trabajan para agencias de prensa, emisoras de radio y televisiones, páginas web y oficinas de prensa tampoco transmitirán noticias. En el caso de los diarios, muchos de ellos publicaron el jueves editoriales para explicar a los lectores las razones de la protesta. En el suyo, 'La Repubblica' aseguraba que el mundo de la prensa "irá hasta el final" en su empeño por "parar una ley irracional y contraria a los principios fundamentales, por el bien de la democracia".
La nueva norma, que todavía tiene que superar el examen de la Cámara de los Diputados, autoriza la utilización de escuchas telefónicas sólo en el caso de delitos castigados con más de cinco años de cárcel, incluida la corrupción. La duración de las escuchas sólo puede ser de 75 días, que se podrán prorrogar de tres en tres días. En cuanto a las multas, los periódicos que publiquen de modo textual las escuchas se enfrentarán a sanciones de hasta 300.000 euros. Esta pena será de hasta 450.000 euros si las escuchas que se publican atañen a personas ajenas a los hechos.
Asimismo, los periodistas que incumplan la ley podrán ser condenados a un mes de cárcel o a sanciones pecuniarias si publican las escuchas durante investigaciones o actos cubiertos de secreto. El proyecto, cuyo debate en la Cámara de los Diputados estaba previsto para septiembre, llegará a la Cámara Baja el próximo 29 de julio a causa del acelerón que han dado en el último momento los partidos de la mayoría, lo cual no ha hecho más que intensificar las críticas de la oposición.