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La Cumbre sobre el Cambio Climático ya está en marcha

La Organización de las Naciones Unidas congrega a 20.000 delegados, a entre 20.000 y 30.000 activistas de movimientos sociales, a más de 5.000 periodistas y a casi 100 jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre que busca salvar al planeta del cambio climático, y que acoge Copenhague a partir de hoy, siete de diciembre.
El Premio Nobel y presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), Rajendra K. Pachauri, ha insistido en reiteradas ocasiones en que "ya no puede haber debates acerca de la necesidad de actuar", y en que el calentamiento global "es una realidad inequívoca".
En general, se estima que las temperaturas aumentarán para el año 2100 entre 1,1ºC y 6,4ºC, aunque el IPCC ha concluido que lo más probable es que el extremo inferior de esta gama sea 1,8ºC, y 4ºC el superior. Incluso en la estimación más baja, este grupo alerta de que las consecuencias "podrían ser graves en varias partes del mundo".
La Unión Europea asiste a Copenhague con un compromiso de reducción de un 20 por ciento para 2020, y se compromete a aumentarlo hasta el 30 por ciento siempre que otros países desarrollados fijen reducciones comparables.
El Gobierno español respalda a la Unión Europea en su objetivo de alcanzar "un acuerdo ambicioso y vinculante". La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, ha subrayado en diversas ocasiones su confianza en que la Cumbre "será un éxito", ya que "todos los países viajan a Copenhague con voluntad de acuerdo".
Aunque Ribera valora el "significativo esfuerzo de todo el mundo para llegar a Copenhague en condiciones", la secretaria de Estado cree "difícil pensar que se pueda salir de Copenhague con un texto articulado bajo la forma de tratado internacional". Esto "no impedirá su éxito", ya que correspondería a una "segunda etapa" de trabajo técnico que habrá de respetar los acuerdos adoptados.
Reivindicaciones ecologistas
Para Greenpeace, esta conferencia constituye "la gran oportunidad que existe para salvar el clima" y, en concreto, cree que los jefes de Gobierno deben asegurar que las emisiones de gases de efecto invernadero globales alcancen su punto más alto en 2015, para descender posteriormente hasta niveles próximos a cero. Sin embargo, considera que los compromisos que los países industrializados han puesto sobre la mesa "están muy lejos de las recomendaciones científicas".
Por su parte, Ecologistas en Acción piensa que la reducción de emisiones ha de alcanzar un 40 por ciento en los países del norte para 2020 respecto a los niveles de 1990, y que "la reducción debe ser en su territorio".