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Crimen de la Guardia Urbana: la víctima murió estrangulada

En un correo, anterior al asesinato, Alberto insultaba a Rosa porque estaba celoso de la relación que mantenía con Pedro, la víctima: "Ver tu cara con ese cerdo en tu casa no se me olvidará en mi vida. No me avergüenzo de ser un cornudo. Valgo más que vosotros." La autopsia ha revelado que Pedro pudo morir estrangulado, antes de que Alberto y Rosa, presuntamente, redujeran su cuerpo a cenizas en el maletero de un coche. Cinco tornillos metálicos, de una operación en la espalda, permitieron identificarlo. Lo que no han podido determinar los forenses es si antes fue descuartizado. Los Mossos encontraron manchas de sangre en casa de Rosa, y la noche del crimen, una de sus hijas la vio ensangrentada. La niña lo explicó a la actual pareja de su padre, el exmarido de la sospechosa. Los delatan también sus móviles: los de los tres estuvieron juntos y encendidos en casa de Rosa, y ella, tras la muerte, mandó mensajes a su propio móvil utilizando el de la víctima. Lo apagó, supuestamente, cerca de la casa de su exmarido, justo antes de trasladar el cadáver hasta el pantano de Foix, en un intento de Alberto y Rosa, según la Policía, de implicarlo en el asesinato.