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Condenado a tres años de cárcel el defensor de los derechos humanos chino Huang Qi

El disidente chino Huang Qi ha sido condenado este lunes a tres años de cárcel acusado de poseer de forma ilegal secretos de Estado, según su mujer, que ha considerado que el veredicto era una venganza por la actitud crítica de Qi con el Gobierno por la gestión del terremoto del año pasado en la región de Sichuan.
Huang ha sido condenado por un tribunal de la ciudad de Chengdu, capital de la provincia de Sinchuan, donde el 12 de mayo de 2008 tuvo lugar un terremoto que acabó con la vida de unas 80.000 personas, entre las que se encontraban, según cifras oficiales, 5.335 escolares que perecieron o que permanecen desaparecidos tras derrumbarse sus escuelas.
Apoyó las quejas contra el Gobierno
La detención de Huang, un veterano activista pro Derechos Humanos, se produjo en junio de 2008, después de que éste hubiera prestado asistencia jurídica a muchos padres en su protesta contra las autoridades. Estos padres consideraban que muchos de los edificios destruidos por el terremoto se vinieron abajo por haber sido construidos de forma ilegal con materiales de baja calidad para reducir costes.
La esposa de Huang, Zeng Li, ha afirmado que su marido ha recibido la condena más dura posible por el delito de posesión ilegal de secretos de Estado, pero que ni los abogados ni el tribunal dijeron en ningún momento de qué tipo de secretos se trataba. "Aún no me han dicho por qué cargo concreto se condena a mi marido, y ni siquiera me han mandado una copia del veredicto. Creo que todo es una venganza por la labor que desempeñó mi marido tras el terremoto así como por el conjunto de su trabajo en favor de los Derechos Humanos", ha declarado Zeng.
Las leyes chinas sobre la violación de secretos de Estado son extremadamente vagas y conceden a las autoridades un amplio margen para que castiguen estos actos. Los tribunales, además, rara vez rechazan los casos presentados por la Fiscalía.
Contra los defensores de derechos
La reciente visita a China del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, alimentó las esperanzas de que aumentara el grado de respeto a los Derechos Humanos en el país asiático. Pero la condena a Huang y otras sentencias contra opositores promovidas por el Partido Comunista dejan entrever que el Gobierno chino no es partidario de suavizar su hostigamiento contra los disidentes a pesar de las presiones de Occidente.
Huang, de 46 años, ha apoyado diversas causas que han irritado a los dirigentes comunistas chinos. Dirigió una institución orientada a la defensa de los Derechos Humanos y creó una página web crítica con las restricciones a la libertad política que impone el Partido Comunista (http://www.64tianwang.com). Huang ya estuvo encarcelado entre 2003 y 2005 por "incitación a la subversión".