Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Bolsas de plástico y bombillas contra el cambio climático

Bolsa de plástico de un solo uso de CarrefourReuters
Con un objetivo medioambiental, las grandes empresas de distribución han decidido desterrar las bolsas de plástico de un solo uso, y apostar por el carro y la bolsa de la compra de toda la vida. Esta iniciativa se enmarca dentro del Plan Nacional Integrado de Residuos cuyos consejos han comenzado a aplicar las grandes cadenas.
El Objetivo de este plan es fomentar el uso de bolsas reutilizables para combatir el cambio climático. Cada persona podría ahorrar más de 18.000 bolsas de un solo uso en toda su vida. España se coloca en tercera posición en el consumo de este tipo de bolsas. Se calcula que cada ciudadano recibe una media anual de 238 bolsas, que tardan 400 años en descomponerse.
Algunas cadenas de distribución ya han puesto en marcha diferentes fórmulas para aplicar la medida. A partir de este martes, Carrefour ya no repartirá ni una sola bolsa de plástico en sus centros de Madrid y, durante un periodo transitorio, regalará bolsas reutilizables a sus clientes.
Alcampo, el Corte Inglés o Eroski también han puesto en marcha otras maneras más progresivas de eliminar el consumo de las bolsas de un solo uso como el lanzamiento de un plan de disminución de utilización, la creación de una colección de bolsas reutilizables o el cobro de las bolsas que se sirvan de más en función al volumen de su compra.
Bombillas de más de 100W
Otra iniciativa que entra en vigor este martes es la prohibición de distribuir a comercios y grandes almacenes bombillas incandescentes de más de 100 vatios. Se trata del primer paso de la Unión Europea hacia la retirada de las bombillas tradicionales en 2012, cuando Bruselas prevé que este cambio permita un ahorro energético equivalente al consumo de 11 millones de hogares en un año.
La medida no impide que los consumidores puedan seguir comprando este tipo de bombillas, ya que los comercios podrán suministrarlas hasta que agoten las existencias almacenadas hasta el 31 de agosto.
En lugar de la bombilla tradicional, se apuesta por las bombillas fluorescentes compactas de larga duración y las incandescentes "mejoradas", que permiten un ahorro de hasta un 80 por ciento, las primeras, y un 45 por ciento, las segundas. Aunque son más caras, lo consumidores se ahorrarán entre 25 y 50 euros en su factura de la luz.