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Blair justifica la guerra de Irak por el riesgo que suponía Sadam Husein

Es el protagonista del día a nivel internacional. El ex primer ministro británico, Tony Blair, ha explicado este viernes, ante la comisión que investiga, los motivos que llevaron a Londres a respaldar la invasión de Irak.
Blair ha justificado la guerra y ha explicado que los atentados del 11-S en EEUU y la amenaza de armas de destrucción masiva suponían que la política de contención hacia Sadam Husein no podía seguir.
"Hasta el 11-S, pensábamos que era un riesgo pero que merecía la pena contenerle. Lo crucial tras el 11-S fue que el cálculo de riesgo cambió", aclaró, en referencia al presidente iraquí.
"La cuestión respecto al acto en Nueva York fue que si hubieran sido capaces de matar a incluso más personas de las 3.000 que murieron, lo habrían hecho. Por tanto, después de aquello, mi opinión fue que uno no puede asumir riesgos con este asunto para nada", afirmó.
Sin armas de destrucción masiva
Además, Blair ha proseguido que "se nos avisó de que estas personas usarían armas químicas o biológicas o un artefacto nuclear si pudieran conseguirlo, lo que cambió completamente nuestra evaluación sobre cuáles eran los riesgos para la seguridad".
Por otra parte, el ex primer ministro ha negado haber cerrado un acuerdo secreto con Bush para invadir Irak en una reunión privada que ambos mantuvieron en el rancho del segundo en Texas en abril 2002, como han sugerido algunos testigos que han pasado ya por la comisión de investigación.
En este sentido, el ex primer ministro ha indicado que entonces dijo al presidente estadounidense: "tenemos que hacer frente a estas armas de destrucción masiva y si eso significa un cambio de régimen que así sea".
Protestas en el exterior
El presidente de la investigación, Sir John Chilcot, comenzó la audiencia de Blair subrayando que el ex primer ministro no está siendo juzgado pero aclaró que se le podría pedir que dé más pruebas si fuera necesario.
En la audiencia han estado presentes los familiares de unos 179 soldados británicos muertos en Irak, mientras que en el exterior se han congregado más junto con unos 200 manifestantes en contra de la guerra en ese país.