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Barcelona Acció Solidària repetirá la caravana con una ruta más segura

La caravana de Acció Solidaria retoma su marchaCuatro/CNN+
Albert Vilalta y Roque Pascual llegaron pasada la una de la madrugada a Barcelona tras haber sido liberados del cautiverio iniciado el 29 de noviembre pasado, cuando fueron asaltados por una rama de Al Qaeda en la carretera que une Nuadibú (norte de Mauritania) con Nuakchot mientras viajaban en una caravana humanitaria de Barcelona Acció Solidària. Según han informado fuentes de esta organización, una vez que los cooperantes secuestrados ya están en casa -la tercera integrante que fue apresada, Alicia Gámez, ya fue liberada en marzo-, están empezando a estudiar posibilidades sobre su próxima caravana al continente africano, que será la décima.
Por ahora, encima de la mesa hay varias alternativas, siempre con el objetivo común de buscar la ruta más segura, por lo que una de las opciones que se baraja, si bien no es la única, es dividir la caravana para que una parte vaya por carretera y otra en barco para evitar Mauritania, donde se produjo el secuestro. El presidente de la ONG, Josep Carbonell, ha señalado en una entrevista que, de cara a la próxima caravana, intentarán "minimizar los riesgos que antes no había", por lo que "habrá que hacer cambios y hablarlo detenidamente".
Carbonell ha destacado que alrededor de Barcelona Acció Solidària hay 33 ONG con muchos proyectos, por lo que ahora no pueden dejar de impulsar la caravana. "Esto no es un juego. Llevamos el material puerta a puerta y no podemos dejar colgada a esta gente, a la que llevamos ayuda sanitaria, hospitalaria y agrícola", ha subrayado. Precisamente, sobre las críticas que se han formulado a la ONG sobre la necesidad de llevar a cabo estas caravanas, Carbonell ha defendido que estos convoyes son "la mejor manera de asegurar que el material que se lleva llega a su destino", puesto que el envío de contenedores sin supervisión "no funciona, porque algunos están un año en el puerto, otros los abren y llega la mitad (del material) y otros desaparecen".
Amenaza de secuestro de occidentales
Sobre el largo cautiverio que sufrieron Vilalta y Pascual -que han pedido un tiempo de intimidad para recuperarse junto a su familia de las secuelas del secuestro-, Carbonell ha destacado que el hecho de que ambos pasaran el cautiverio juntos fue positivo, porque cuando uno estaba bajo de moral el otro le apoyaba. Carbonell ha asegurado que los secuestradores trataron bien a los rehenes: "comían y bebían lo mismo que ellos y el agua, aunque estaba en un depósito de goma, no les causó ningún problema".
Mientras Pascual y Vilalta se recuperan en casa, la ONG ha reconvertido en una fiesta de bienvenida la concentración que durante 39 semanas convocaron cada miércoles en la Plaza del Rei de Barcelona para pedir la liberación de sus compañeros. Si durante las últimas semanas los concentrados se situaban detrás de la pancarta "Libertad. Albert y Pascual", para mañana el lema de la concentración, que será la número 40 -la primera tuvo lugar el 30 de noviembre-, tendrá como lema: "Bienvenidos". Por su parte, la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez, cree que España debe mantener su cooperación con países del Sahel pero algunas actividades, como las caravanas solidarias, no se podrán seguir realizando ante "la amenaza de secuestro de occidentales".
Por otra parte, la comisaria europea de Ayuda Humanitaria y Respuesta a las Crisis, Kristalina Georgieva, ha celebrado este martes la liberación de Vilalta y Pascual, aunque ha advertido que la seguridad de los cooperantes en el tercer mundo está "más comprometida que nunca". Según los datos aportados por la comisaria, el pasado año murieron más cooperantes que soldados de las Naciones Unidas destinados al mantenimiento de la paz. Durante la última década, el número de personas que han perdido la vida mientras prestaban asistencia humanitaria se ha triplicado y han pasado de 30 en 1999 a 102 en 2009 y el número de secuestros de 20 a 92.