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El Banco de España asegura que hay fondos "de sobra" para el sector bancario

Fernández Ordóñez ha señalado que los mercados son capaces de identificar algunos problemas estructurales que pueden afectar a la solvencia de la economía, "por lo que pueden dar orientaciones de política económica" que interesa adoptar.
A su parecer, sanear las cuentas públicas, adoptar reformas para reducir el desempleo y reestructurar el sistema bancario "son consejos que van en nuestro favor y que merece la pena seguir", afirmó el gobernador del Banco de España, en un encuentro organizado por la Asociación de Mercados Financieros.
Las cajas culminarán su fusión antes de 2011
El gobernador del Banco de España, se ha mostrado convencido de que las cajas de ahorros inmersas en procesos de fusión culminarán su reestructuración y definirán su organigrama ejecutivo antes de fin de año, al tiempo que ha valorado la posibilidad de que estas entidades coticen y abran la puerta al capital privado, lo que les permitirá ser "normales", como los bancos.
Fernández Ordóñez ha incidido en que la reforma de la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros, Lorca, es importantísima por las exigencias de gobernanza que incorpora y por las consecuencias de permitir a las cajas de ahorros convertirse en entidades financieras cotizadas y rendir cuentas a los mercados.
"El planteamiento de la Lorca y del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, FROB, es que ustedes tienen que ser normales, como los bancos", con la peculiaridad de que los beneficios en el caso de las cajas se destinan a la obra social, explicó Fernández Ordóñez durante un almuerzo organizado por la Asociación de Mercados Financieros.
"Los requerimientos, de los mercados, son totalmente distintos, usted no puede hacer lo que hacía antes", enfatizó el gobernador, en alusión a las cajas.
En este sentido, incidió en que la "segunda fase" de reestructuración financiera que se abra una vez finalizadas las integraciones es vital, ya que las entidades deberán avanzar en el adelgazamiento de sus redes y, aquellas que hayan requerido ayudas del FROB, deberán obtener suficientes recursos de su negocio para poder afrontar el pago de los intereses, "que son razonables para cualquier inversor".
Fernández Ordóñez ha adelantado que la mayoría de las integraciones realizadas a través de Sistemas Institucionales de Protección (SIP) mutualizarán la totalidad de sus beneficios y dijo no prever más necesidades de recursos del FROB por parte de entidades financieras para el próximo ejercicio, si bien recalcó que, en caso de ser necesario, estarán disponibles.
Tras ser preguntado por si las necesidades adicionales de capital anunciadas por Unimm podrían ser un precedente, el gobernador recordó que el Parlamento autorizó al FROB una capacidad de endeudamiento adicional de 90.000 millones de euros, lo que sirve para tranquilizar a los mercados y cubre las necesidades. "No hace falta recargar la deuda española sin necesidad, pero si fuera necesario, ahí está", enfatizó.
Fernández Ordóñez indicó que el instituto emisor español cerrará en breve las cinco recapitalizaciones pendientes que corresponden a las cajas de ahorros que no superaron las test de estrés, entre las que algunas recurrirán a la venta de activos, otras apelarán a los mercados y otras al FROB.
España no es Irlanda
Sobre los informes de agencias de calificación y bancos de inversión que cifran las necesidades de capital de la banca española, Fernández Ordóñez eludió hacer comentarios, pero descartó la existencia de similitudes entre el sistema financiero español y el del Irlanda, y por tanto, los pilares de las tesis que ven en el rescate de Irlanda un precedente del de España.
"Las diferencias son muchísimas e inmensas", como el grado de exposición al sector inmobiliario, mucho mayor en Irlanda, y la deuda de las familias, también superior, subrayó Ordóñez. También alabó el buen hacer del organismo regulador de los mercados en España, frente al de Irlanda, que se caracterizó por una política laxa de 'manos fuera', que dejó a las entidades asumir riesgos excesivos sin implicarse.