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Yo no soy del Atleti

Final ChampionsAgencia EFE

Yo no soy del Atleti. A mí no me interesa el fútbol.  Yo apenas sé qué es un fuera de juego, una carga legal,  una falta peligrosa. Yo paseo a mi perro mientras España pelea y gana la final del mundial. Así que no sé por qué he visto este partido.

Yo no soy  del Atleti. Me cargaba antes el halo de santo sufrimiento impuesto a su hinchada y me carga ahora el renacimiento cholista. Por eso es inexplicable que me inquiete la posibilidad de que deje el equipo. Y que me tranquilice el pensar que de peores se ha salido.
Yo no soy del Atleti. Es increíble que después de la final de Lisboa me hiciera socia para consolar a mi desconsolado marido. Y que haya explicado una y otra vez, por si alguna vez a alguien se le ocurre regalarme una camiseta,  que Juanfran es mi jugador favorito.
Yo no soy del Atleti. Y me escandalizan los números del fútbol. Cómo es posible que me haya puesto a buscar entradas donde no las había. Cómo habré convencido a mi marido para reescribir el presupuesto del verano y para que se vaya con nuestro hijo a Milán.
Yo no soy del Atleti. Soy sociable. Y a veces tolerante. Así que cómo explicar que haya plantado a una de mis mejores amigas para poder ver este partido a solas. Y que –literalmente- haya mandado a la mierda a otra por exhibir su madridismo en nuestro chat de whats app.
Yo no soy del Atleti. Quién entiende que en penaltis haya sintonizado un canal con retardo para que mis vecinos me adelantaran qué pasaba porque se me encogía el estómago. Quién entiende que después me quedase anclada delante de la tele sin poder moverme.
Yo no soy del Atleti. Por eso me pregunto por qué esta mañana he rebuscado en el armario de mi hijo para ir al gimnasio con una camiseta rojiblanca. Y por qué he mirado con desdén a un runner que llevaba un 7 a la espalda. Y por qué me ha dado la risa saliendo del gimnasio. Y por qué he pedido perdón a mi amiga madridista.
Yo no soy del Aleti. O igual sí. Y por eso estaba ayer tan triste. Y por eso estoy sonriendo  ahora.