
1. Lleva un horario regular en las comidas, eso te ayudará a estar más equilibrad@, y no te saltes ninguna de las tres comidas principales: desayuno, comida y cena. Son los tres pilares que te ayudarán a obtener la energía suficiente para la jornada.
2. Toma todos los días verduras y/o ensaladas en el almuerzo y en la cena. Además de vitaminas, minerales y antioxidantes, te van a aportar un montón de fibra necesaria para tu cuerpo.
3. Come fruta fresca a diario: una o dos piezas de fruta son suficientes.
4. Aumenta el consumo de legumbres durante la semana: guisadas, en ensalada. Son deliciosas, tienen mucha fibra y cocinadas con vegetales apenas te aportan grasa.
5. Aumenta el consumo de pescado al menos a tres veces a la semana. Procura que al menos una de ellas el pescado sea "azul".
6. Aumenta el consumo de cereales integrales: pan, pasta, arroz. Consigue que al menos el 50% de los cereales que comas sean completos.
7. Bebe entre 1 y 2 litros de agua al día: es el líquido que tu organismo necesita pues nuestro cuerpo contiene un 70% de agua.
8. Come con moderación. Evita sentirte excesivamente llen@ después de las comidas.
9. Utiliza un buen aceite de oliva para cocinar y aliñar los alimentos.
10. Mantén una actividad física suave y regular: te ayudará a mantenerte en forma.
11. No abuses de las conservas, platos precocinados, embutidos y grasas animales en general.
12. Disminuye el consumo de sal, tanto la que añades a las comidas, como la ingesta de alimentos excesivamente sazonados (ahumados, precocinados, etc)
13. Dedica unas horas a la semana a realizar una actividad que te guste y te relaje: pasear, leer, ir al teatro, a bailar, montar en bicicleta. Si cuidas tu mente, también cuidarás tu cuerpo.