¿Aún no eres cuatro? Únete ya | Iniciar sesión

En este programa conoceremos a Ernesto y Gabriel, dos hermanos de de 14 y 11 años que están intentando, como todos los adolescentes, hacerse un hueco en el complicado y a veces incomprensible mundo de los adultos. Vamos a conocer también a Nines, su madre, que ejerce a diario y en solitario el papel de madre, de trabajadora y de mujer, y que no siempre le resulta fácil, ya que en muchas ocasiones tiene que lidiar con su propio sentimiento de culpa, por no estar haciéndolo todo lo bien que desearía.
Esta semana hablaremos, entre otras cosas, de relaciones entre hermanos, de adolescentes con papeles de adultos, de adultos con papeles de adolescentes, de ausencias, de carencias, de gritos, de incomprensión. Es un programa de necesidades, de peticiones, de aprender a ponerse en la piel del otro, de encuentros y de sonrisas.
Ernesto y Gabriel viven con su madre, Nines. Aunque sus padres están separados, tienen una buena relación con su padre. Nines trabaja todo el día fuera de casa y sus hijos han asumido responsabilidades propias de un adulto -como planchar la ropa, preparar la cena...- al tiempo que también se creen mayores para no acatar las órdenes de su madre. Nines piensa que ha perdido totalmente la autoridad sobre sus hijos.
Ana Isabel Saz Marín viene con el firme propósito de que los miembros de esta familia asuman su papel. Además, trabajará con ellos para que fomenten los lazos de cariño y confianza. Con el fin de eliminar las tensiones en casa, Nines y sus hijos descubrirán la importancia de divertirse juntos.
Angelines dice que su casa "es un continuo problema y un continuo desorden. Nadie hace nada por recoger y si yo no puedo, mis hijos mucho menos. Mi casa es una anarquía". En cuanto a la relación que tiene con sus hijos, dice que "fuera de casa parecen unas joyitas, son muy educados, pero en casa es otra historia". "He tenido que establecer días de ducha porque cualquier día se matan en el baño" dice la madre de estos dos adolescentes.
En cuanto a los chicos, Ernesto y Gabriel dicen que su madre siempre está enfadada. "Nada más llegar ya nos está regañando". Pero los dos reconocen que no hacen nada en casa. Incluso la cama la hacen cuando se van a dormir. A los dos les gustaría tener menos discusiones, pero "nuestra madre es más exagerada de la cuenta" Tanto es así que Ernesto se queja de que no le deja llevar anillos en la mano, ni las zapatillas desabrochadas. "Mi madre dice que es de macarra".
.
Una empresa de 