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Pilar Cebrián evita un divorcio casi seguro de una pareja distanciada por sus familias

Tras quince años juntos y dos hijos en común, Mónica y Daniel están más distanciados que nunca. Los rencores acumulados y la influencia de las familias han cambiado su forma de ser. Mónica critica constantemente a su marido e incluso a su suegra. Mientras, Daniel opta por pasar de todo. Ninguno soporta su actual situación y ya se han planteado el divorcio.

Nuera y suegra, gata y perra" dice el refranero popular. Que le pregunten a Mónica, protagonista junto con su pareja Daniel de una de las entregas más singulares de 'Mejor llama a Pilar'. La psicóloga deberá enfrentarse a la madre de todos los conflictos. Evitar un divorcio anunciado y lograr que la pareja vuelva a ser cosa de dos será su tarea.
Mónica no soporta la actitud pasiva de Daniel y se desespera. “He llorado mucho por él y lo que me queda, yo no sé si va a cambiar o no”. Daniel justifica su comportamiento por el machaque constante de Mónica, ambos están en un círculo vicioso. "Mónica se pone insoportable y cada dos por tres te monta números. Al final te haces pasota, claro", explica.
Mónica: “Mi suegra no es mala persona, es peor”
El trato con la familia de Daniel, sobre todo con su madre, supone una fuente importante de conflictos. Tras mucho tiempo sin hablarse, el joven ha recuperado la relación con su familia, pero Mónica no. “No voy a decir que ella tenga la culpa de todo, pero mi hijo cambió muchísimo, en todos los aspectos”, asegura la madre de él. “Mi suegra no es mala persona, es peor. Se han pasado toda la vida jodiéndome la vida”, asevera Mónica. “Es muy rebelde, no se aviene a razones, siempre con voces. Mónica le trata mal a mi hijo”, continúa la madre de Daniel. La madre de Mónica, por su parte, está harta de intentar templar los ánimos de la pareja.
Los gritos y los reproches hacen imposible la comunicación en la pareja
Los gritos, insultos y reproches hacen imposible la comunicación entre la pareja, tiene que comprender que así es inviable formar un auténtico hogar. Pilar les somete a la primera terapia: tendrán que formar un puzle, Mónica posee las instrucciones y Daniel tendrá que seguir sus órdenes. La emisora, Mónica no es clara, grita y el mensaje no llega. Dani es el receptor, pasivo desde el principio y no puede recibir bien el mensaje.
Mónica, a Daniel: “Yo siempre he estado ahí, tu madre no”
De una suegra pacificadora, la madre de Mónica, a otra que se ha convertido en el blanco de los reproches de Mónica, una conducta que afecta mucho a Daniel. Pilar somete a la pareja a una terapia donde intenta que la joven se ponga en la piel de él cuando recibe esas críticas relacionadas con su madre. Mónica cae al agua helada cada vez que Daniel recuerda los ataques constantes hacía su madre. “Lo mismo que defiende a su madre, tiene que defender a su mujer que lleva 15 años con ella y siempre ha estado ahí, su madre no”, aseveraba Mónica tras la terapia visiblemente afectada.
Pilar consigue que Daniel deje atrás su actitud pasota: “Me he sentido como un mierda”
Después de sufrir una depresión, la actitud de Daniel en casa cambió por completo y se hizo un pasota. Pilar somete al joven a una terapia donde descubre que su actitud no es la correcta y tiene que cambiar. “Me he sentido como un mierda, como si no valiese para nada. Me estoy perdiendo ver crecer a mis hijos y eso no vuelve”, asegura.
Mónica y Daniel, decididos a continuar juntos
Mónica y Daniel tienen que valorar seriamente si quieren poner fin a su matrimonio. Después de visionar, junto a Pilar, unas imágenes de cómo era su relación antes de que llegase la coach, la pareja recapacita. “No es correcto que yo actúe así con él. Me he sentido avergonzada”, reflexiona Mónica. “Lo que he visto yo en el vídeo era irreconocible”, asegura él.
Finalmente, han decidido pelear por su matrimonio. “Yo, desde luego, estoy dispuesta a arreglar esto”, dice ella. “Para mí no es tarde porque yo puedo solucionar las cosas con mi mujer seguir para adelante “, asegura él. Mónica deja de lado los gritos y la familia de Daniel y, él, por su parte, se compromete a ser más cariñoso y renuncia a su actitud pasota.