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Jonatan, a Pilar Cebrián: "Quiero dejar de ser el dragón, el hombre del látigo"

Pilar Cebrián acude al rescate de Jonatan y Marcos, un matrimonio formado por dos hombres con formas de vida totalmente opuestas. Mientras Jonatan vive obsesionado con su trabajo y sus responsabilidades, Marcos reclama más tiempo de ocio y poder disfrutar de su juventud sin agobios.
Jonatan y Marcos llevan siete años juntos. Hace dos se casaron y abrieron un negocio. Al hijo que Jonatan tuvo con su novia anterior se unen dos sobrinos más en acogida. Ante el exceso de responsabilidades, Jonatan se agobia y Marcos se evade. Las discusiones constantes les han llevado al borde del divorcio.
Al llegar a casa del trabajo, Jonatan se pone como una fiera porque no hay nada para cenar. “Cuando me enciendo, me enciendo y me da igual quién esté. Sale mi dragón”, se justifica. Cansado de sus gritos, Marcos amenaza con marcharse a casa de su madre, algo que enfada a Jonatan todavía más.  
Jonatan: “Marcos no tiene disciplina, es vago e irresponsable”
A pesar de su juventud, Jonatan y Marcos tienen muchas responsabilidades. Son familia numerosa con tres niños a su cargo, cinco perros y una tienda canina en común. “Desde por la mañana que te griten y que te estén mandando me contagia mucha negatividad”, cuenta Marcos. 
"Jonatan se ataca mucho porque como hay que hacer muchas cosas, enseguida ataca y mete prisas. Eso te estresa mucho. Se queja siempre de que soy muy tranquilo, pero no entiende que yo soy así y no puedo cambiar”, explica. Por su parte, Jonatan echa en cara a Marcos su actitud pasota a la hora de afrontar su trabajo y su relación.
Pilar Cebrián propone un cambio de papeles haciendo 'crossfit'
Si Marcos y Jonatan no encuentran un punto de unión, no salvarán su matrimonio. Ponerse en la piel del otro puede ayudarles a comprender a su pareja y, así, ayudarles a acercar posturas. Pilar Cebrián propone un ejercicio terapéutico. Ambos deberán completar un recorrido de ‘crossfit’ intercambiando sus roles. Marcos se lo toma como una venganza y Jonatan, agobiado, abandona el ejercicio antes de completarlo.
Marcos tiene que aprender a gestionar sus compromisos
Jonatan se ha dado cuenta de que las exigencias y malas formas le alejan de Marcos. Por su parte, Marcos ha experimentado la dificultad de asumir el mando, pero sigue sin reflexionar sobre su actitud. Pilar Cebrián habla con él para saber por qué es tan hermético. “El nacimiento de su niño, él volvió con su chica y yo estuve un tiempo con mucha incertidumbre. Fue algo muy doloroso para mí. Me hizo sentir abandonado”, confiesa.
Marcos se siente incapaz de gestionar sus compromisos y sale huyendo. Para que valore su actual situación, Pilar quiere que recuerde cómo se sentía cuando no tenía responsabilidades y solo recibía órdenes.
Pilar, a Jonatan: “Antes eras un bailaor de flamenco y ahora te has convertido en un dragón”
Jonatan no piensa en la diversión. Sentirse fuera de lugar puede servir para cambiar de actitud. Mientras Marcos disfruta con sus amigos en una piscina, Pilar le pide a Jonatan que termine el trabajo del día. “Siento frustración y rabia conmigo mismo por ser como soy, de trabajador y exigente”, dice.
Necesita recordar que se siente al disfrutar plenamente, un paso necesario para conectar de nuevo con Marcos. De pequeño bailaba flamenco y era su gran ilusión. Lo dejó para ayudar a su familia y se emociona al recordar lo que sentía cuando bailaba. “Ese dolor no compensa. Antes eras un bailaor de flamenco y ahora te has convertido en un dragón”, le dice Pilar, que lleva a Jonatan a una clase en una escuela.
Jonatan llora al ver sus discusiones: "Veo al dragón que soy"
Jonatan y Marcos han avanzado mucho en su relación y personalmente, pero no son conscientes de los cambios. Pilar les muestra cómo se comportaban hace días, con continuas discusiones que terminaban a gritos. Ante las imágenes ninguno de los dos se reconoce. El que peor lo pasa es Jonatan, que llora al ver su comportamiento desde fuera.
Ambos han comprendido que sus actitudes opuestas les han distanciado. Solo si son capaces de dar el paso y acercar posiciones, su matrimonio tendrá futuro. Con la Gran vía madrileña a sus pies, Pilar les pide que den ese paso y se comprometan. “Por fin habéis conseguido entender el punto de vista del otro, pero todavía estáis separados. Para que una relación tenga futuro es necesario establecer unas bases sólidas y fimes”. Marcos se compromete a estar al 100% en casa, la tienda y su matrimonio y renuncia a la frialdad de la que Jonatan se queja. Por su parte, Jonatan renuncia a ser abusivo en el trabajo y dedicarle más tiempo a disfrutar con Jonatan.