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De matriarca gitana a vendedora tupper sex, en 'Me cambio de familia'

Sara es una mujer aferrada a sus costumbres, muy trabajadora que carga con todo el peso familiar, mientras que Penélope es una mujer de estilo pin-up y asesora tupper sex.

Sara vive en Valdemoro (Madrid), es una mujer aferrada a su cultura y las costumbres gitanas. Su marido, Felipe, es el que manda en la casa. En esta familia las conversaciones suelen ser a gritos, y por si fuera poco, su hija Sarita, de 17 años es una joven conflictiva que está embarazada y siempre quiere salirse con la suya. Las discusiones familiares, no tardarán en afectar a la mujer que sustituya a Sara.
Por otra parte, Penélope vive con su familia en Oropesa (Castellón), es una mujer moderna con un look pin-up. Organiza encuentros de tupper-sex en los que vende productos de sexshop, y también vende ropa sexy a través de una página web. En su casa las tareas se reparten equitativamente, aunque es ella quien se encarga de supervisar personalmente que todo esté a su gusto.
En este intercambio la peor parte se la ha llevado Penélope, quien está acostumbrada a moverse en un ambiente liberal y llegar a una casa donde lo primero que se le ha cuestionado es su forma de vestir. Recluida en la casa ha tenido que atender ella sola a una familia que no agradece nada y que no deja de recordarle que debe quitarse el escote. En su primer encuentro, a la nueva familia de Penélope le ha llamado mucha la atención su ropa, "eso del escote lo llevo muy mal", comenta Felipe, patriarca de la familia.
Pero su peor enemiga ha sido Sarita, una joven de 17 años, que le ha hecho la vida imposible. Durante la primera semana, Penélope se ha tenido que someter a las órdenes de la adolescente sin rechistar, obligada a limpiar, a recoger, a cocinar... Pero con el cambio de normas Penélope no estaba dispuesta a que le tratara así y decidió que todas las tareas se tenían que distribuir por igual. Y en este momento es cuando la joven se ha rebelado. Gritos, discusiones y enfrentamientos han sido protagonistas hasta el final del intercambio.
Para Sara, lo duro ha sido convivir con un ambiente tan liberal que choca con sus principios. Ha tenido que vender productos de un sex-shop y vestirse como una mujer sensual de los cincuenta, con escotes y ropa ajustada.
Aunque Sara tampoco lo ha tenido tan fácil. En el cambio de normas, ella ha sido testigo del gran derroche que se hace en la casa y para que se den cuenta del valor del dinero, ha pedido a su familia que elija dos prendas de las que tienen para venderlas en un mercadillo. Pero no le ha valido sólo las de José, Andrea y la hermana de Penélope sino que también ha pedido que elijan dos prendas de Penélope. Esto ha hecho que José se enfrente a Sara y no sólo él se ha opuesto sino que también ha tenido que intervenir la madre de Penélope.