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Carmen y Tamara se cambian de familia

Una striper y una mujer tradicional se intercambian hogares
Carmen, acostumbrada a lucir palmito en su trabajo, se verá trabajando como camarera en un hotel sin poder llevar ni escote ni tacones. Esto que supone un duro golpe para ella, no será nada comparado con la indiferencia que muestra hacia ella Benjamín, el marido de Tamara. Carmen se verá enfrentada a la estricta moral de este padre de familia que no permite que su hija de 13 años se ponga minifaldas ni camisetas de tirantes, y que considera a Carmen una mala influencia para la niña.
"No sólo me ha humillado en mi trabajo, no sólo me ha ofendido como mujer... Me ha tratado como una mierda" asegura. Pero Carmen se ha propuesto demostrar a Benjamín que su profesión es un arte.
Lo primero que sentirá Tamara en el intercambio es que no da la talla. Tachada desde el primer momento de fea y bajita, se verá obligada a maquillarse, ponerse tacones, vestirse sexy... y aún así seguirá sintiéndose de menos. Edgar, la pareja de Carmen, piensa que la mujer está para servir al hombre, y así se lo hace notar. Tamara aguantará los primeros días, incluso acudirá al trabajo de Carmen, aunque se niegue a desnudarse. "Tanto gimnasio, tanto culto al cuerpo, pero educación no tienen ninguna. En mi vida he conocido gente así." lamentaba Tamara
Con el cambio de normas, Tamara, saca su lado más feminista y se dispone a poner en su sitio a Edgar, aunque esto va a suponer una auténtica guerra.