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Cómo sobrevivir en el Monte Kilauea

Todo el mundo sueña con unas vacaciones en el paraíso, ¿pero qué pasa cuando tu viaje a las faldas del volcán Kilauea de Hawai se convierte en una pesadilla? Descubre los consejos de Bear Grylls para no salir quemado de tu aventura.
El monte Kilauea en Hawaii es uno de los volcanes más activos del mundo. Millones de personas van a ver el impresionante flujo de lava cada año, pero 50 de ellos se pierden.
Si comienzas a respirar el dióxido de sulfuro que emana el volcán y no tienes una máscara antigas a mano, puedes protegerte simplemente con tu camiseta y cubrirte la boca y la nariz. La inhalación del dióxido de sulfuro en altas concentraciones puede matarte así que toma precauciones y sal pitando de ahí rápidamente.
Si te propones cruzar un río de lava de manera segura, comprueba el terreno con tus botas antes de hacerlo. Si la planta de tu bota comienza a fundirse, recapacita ¡está demasiado caliente para cruzar! Si la roca que vas a pisar sientes que está blanda, tienes que intentar otra ruta porque es un indicativo de que se puede partir y que te incinerarás rápidamente.
Si encuentras agua acumulada en pequeños lagos en el volcán, nunca la bebas. Los gases nocivos que emite el volcán provocan que el agua de lluvia cerca del cráter esté contaminada. La lluvia que cae a lo largo del año se convierte en lluvia ácida y el entorno es tan tóxico que pocas plantas sobrevivan en los ríos de lava o cerca del cráter. ¡Así que ni se de ocurra beber agua en un volcán!
Si se hace de noche y no tienes nada con lo que alumbrarte, puedes utilizar las nueces que da el árbol candil. Tienes que quitarle la cáscara, golpear la nuez contra una piedra y utilizar el aceite que sale de la planta, que te servirá como combustible en una pequeña antorcha. ¡Cada nuez aguanta unos cinco minutos encendida!