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"Tengo mucho sentido del ridículo"

Pablo Carbonell se pone serio en 1 Equipo
¿Eres tan desastroso como aparentas o detrás de esa apariencia hay un tipo meticuloso y ordenado?
Pues yo creo que soy muy detallista y ordenado dentro de un orden, lo que pasa es que soy muy silvestre, muy mío, y sobre todo tengo mucho sentido del ridículo.
Letra B, letra B, suenas como la V, de clavel. La gente a veces no te sigue muy bien, ¿no?
Esa canción es una parodia de Barrio Sésamo sobre el Let it be de los Beatles. Yo le puse un día una letra demencial comparando a la letra B con una superestrella mística y así va la cosa. Te comes el tarro para hacer canciones flipantes y a la gente lo que le hace reír es la “letra B.”
En tu nuevo programa, ¿te vas a poner más serio que nunca o vas a seguir en la misma línea que en “Caiga Quien Caiga”?
En este programa no puedo ir de super agente 86, que era más o menos lo que hacía en el “Caiga”. Estamos tratando temas de hondo calado, como dicen, y yo me veo en la situación de que no puedo vacilar a un señor que vive en 15 metros cuadrados con su familia o a un señor que vive de la basura. Yo no puedo bromear con esta situación. Puedo tratarlos con simpatía, con cariño, darles esperanza y algo de sentido del humor. Pero no puedo preguntarles si se han presentado a Mister Universo o qué piensan del último libro de Eric Fromm.
Cuéntanos cómo va a ser el programa.
Ahora, en vez de que cada uno haga un reportaje, somos un equipo de reporteros que vamos a mostrar las diferentes miradas de una noticia hasta sus últimas consecuencias. La intención es poder contar estas historias auténticas dramatizándolas, viviéndolas en la medida de lo posible, y elegir a los protagonistas que nos puedan contar la realidad con más exactitud. La estética es un poco “Matrix”, hay efectos especiales, música cañera y un montaje a la última.
¿Por qué has aceptado volver a la tele?
Tengo serios problemas para decir que no a un proyecto que me gusta.
Has cantado, has actuado, dirigido, presentado… En toda tu carrera, ¿qué es lo que menos te ha gustado hacer? ¿Y lo que más?
Yo me lo paso bien con todo lo que hago. Lo que menos me gusta hacer es no involucrarme en un trabajo. Para mí todo tiene que ser una cuestión personal, si no es así carezco de la capacidad de adaptarme o pasar por el aro. No puedo. No valgo. No soy un profesional. Trabajo con el corazón en la mano.
Ahora tienes una obra de teatro en cartel, ¿tienes también algún proyecto de cine a la vista?
Entre las funciones de “La curva de la felicidad” -que me lo paso estupendamente-, las canciones para el disco nuevo y ensayos con la banda que estoy creando para grabar; y el programa de televisión, apenas me da tiempo para pensar en dirigir una peli. Tengo un par guiones en el cajón esperando que les meta horas. Supongo que esperaré para hacerlo en vacaciones. Todo el proceso de “Atún y chocolate” fue eso, unas vacaciones. Igual de cansadas e igual de divertidas.
¿Qué es lo que más te gusta cuando no estás trabajando?
Mirar pajaritos y hablar con mi perro.
Te pones serio para hablar sobre…
Lo de siempre. La gente sabe qué cosas no se pueden tratar a broma. Las mías son las mismas.
¿A quién tienes ganas de abordar en una entrevista?
A Barceló en plena ebullición creativa, o a Tàpies. Yo creo en los pintores. Los pintores son los más individualistas de todos los artistas. El pago que realizan para su obra en soledad me fascina.