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El proceso

Para salir de la adicción, los jóvenes también encontrarán su apoyo en sus propios compañeros. Todos comparten la abstinencia, el miedo, la desesperación... incluso la ira. Pero este durísimo desafío tendrán que afrontarlo lejos de su habitual entorno y familia.

DURA REALIDAD
"La cocaína es mi novia inseparable durante muchos años", "te da igual todo, vas a lo que vas, en un solo día me gasté medio millón de pesetas". Esa es la dura realidad de los adictos que quieren dejarlo cueste lo que cueste. Pero saben que el proceso será durísimo: "tengo bastante miedo a saber a qué me puedo enfrentar...". Aún así, todos parecen tenerlo muy claro: es la única salida que les queda, la última oportunidad para salir del infierno porque no quieren seguir en él: "si cada día de mi vida va a ser así, prefiero no vivirla".
Soledad. Miedo. Culpa. Ira. Frustración. Sentimientos encontrados durante un mes. Alejados de sus familias. Precisamente son sus seres queridos los que les han dado un ultimátum y los que les apoyan. Pero tienen un límite: no saben si podrán soportar otra recaída... "no me puedes fallar, por favor, aquí tienes una oportunidad"... "tengo que conseguir que mi hija salga adelante". Están cansados de vivir ese infierno: "le he deseado la muerte"- dice una madre- "fui a la cocina, cogí el cuchillo y fui a por él para rematarle...".