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Villa hace soñar a un país

La salida de Llorente cambió el partido. A Cristiano Ronaldo todavía se le espera en Ciudad del Cabo. Paraguay nos espera en cuartos el sábado a las 20h30.
'La Roja' sabía a lo que se enfrentaba: un equipo al que nadie le hacía gol. Por eso los de Vicente del Bosque (que repitió once) salieron muy enchufados. En el primer minuto Torres ya puso en apuros a Eduardo; en el segundo Villa hizo lo propio y ya dejaba ver que su hambre de gol es insaciable. Fueron los mejores minutos: Xavi lideraba un centro del campo que movía bien el balón y nos recordaba lo buenos que somos. Pero poco a poco Portugal logró que el partido discurriera según sus intereses: el juego de España se espesaba, faltaban movimientos sin balón y la pelota no circulaba con fluidez. Además, los de Queiroz daban algún que otro susto al menor despiste. Llegaba el descanso en el Green Point y las sensaciones, pese a ser buenas, no eran las mejores.
La segunda parte arrancó mejor, pero seguía faltando 'punch'. Pero en el minuto 57 llegó la sustitución que cambió el partido: Fernando Llorente sustituyó a un Torres que fue de más a menos. El navarro hizo exactamente lo que Del Bosque (y todos) necesitábamos de él: 'empujó' a la defensa lusa obligándola a recular, algo que permitía al centro del campo de 'La Roja' tener más espacios para mover el balón con facilidad; además, ganó todos los balones por arriba, los retenía, esperando la llegada de los centrocampistas. La única pena, que no pudo hacer gol en los dos cabezazos que tuvo. Pero con su aparición 'La Roja' cambió.
Y si los hebreos tenían a su Rey David, algo similar vamos a tener que hacer en España con nuestro rey: David Villa. Minuto 63. En una jugada 'made in Spain', Iniesta metió el balón entre la maraña de piernas portuguesas que copaban la frontal del área, Xavi puso la genialidad con un taconazo de superclase que llegó (en probable fuera de juego) a Villa. ¡Ay Villa! Su remate fué rechazado (como siempre) por Eduardo, pero la fe le hizo levantarse y empujar, con el apoyo de un país entero, el balón al fondo de la red. ¡Goooooooooool! Ese sonido retumbó en cada rincón del país... y en el la esquina del córner en la que, un auténtico equipo, celebró un gol así como se merece.
A partir de ahí España dejó aún más patente su absoluta superioridad durante todo el partido. La movió, la escondió e, incluso, dispuso de alguna ocasión más para hacer el segundo. Ni siquiera Cristiano Ronaldo amenazaba la victoria. Y es que éste fue el balance de un jugador que suele 'desaparecer' en los partidos importnates: una rabona, una falta directa y aspavientos y gritos para con sus compañeros y entrenador. Decepcionante.
Ahora, España vuelve a enfrentarse a sus 'fantasmas': la maldición de los cuartos. Parguay, que ha eliminado a Japón en la tanda de penaltis , será el equipo al que tendremos que superar, el sábado a las 20h30, para poder seguir soñando. El sueño continuaría frente a Argentina o Alemania... pero eso ya es otro cuento. De momento, España piensa en Paraguay, y en seguir manteniendo viva la ilusión de ser campeones del mundo.