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La Opinión de Iñaki Gabilondo. Jueves 6 de septiembre.

"El Banco Central Europeo no quiso añadir más leña al fuego, y, al menos por el momento, tranquiliza un poco a los mercados y a los ciudadanos. Mientras, en España, nos enfrentamos a dos realismos: el de Emilio Botín, que sabe que sus palabras tienen un valor estabilizador y las ha pronunciado claras y rotundas; y el realismo tristón de Pedro Solbes, que ayer arruinó la noticia de la Junta de Andalucía sobre vivienda. Y lo hizo además con ese desdén misericordioso con que se juzgan las chiquilladas de los niños. Ya le pasó al PP con Barea, al que nombró Director de Control Presupuestario, y que se pasaba la vida diciendo que todo iba a salir mal. Dicen que ese es el papel del Ministro de Economía, aportar la verdad implacable de las cifras. Pero no es así. Solbes no es un contable, sino un político. Y la política aspira a ensanchar los márgenes de lo aparentemente posible con proyectos que ilusionen a la gente, que sean capaces de transformar la realidad. Para saber lo que hay, los ciudadanos no necesitamos ningún gobierno. Suponemos que Manuel Chaves y Carme Chacón no estarán muy contentos con la ducha helada de ayer, ni debe estarlo el presidente Zapatero, que hará bien en repasar las partituras para que todos canten lo mismo y nadie desafine. Y Solbes debe recordar que no es un señor que pasa por ahí, sino que es el vicepresidente de ese gobierno".