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La Opinión de Gabilondo: 14 de octubre

Una vez que Rajoy y Zapatero han coincidido en que, bueno o malo, se ha hecho lo que nos correspondía hacer dentro del plan de la Eurozona, llega la hora de exigir a los bancos el máximo rigor y la máxima transparencia
"Y ahora, luz y taquígrafos. Una vez que Rajoy y Zapatero han coincidido en que, bueno o malo, se ha hecho lo que nos correspondía hacer dentro del plan de la Eurozona, llega la hora de exigir a los bancos el máximo rigor y la máxima transparencia, y advertir al gobierno de lo que se le viene encima. Hay dos realidades cuya colisión podría resultar muy peligrosa. Primera realidad: los bancos a cuyo socorro ha salido el Estado llevan años pregonando unos beneficios estratosféricos, su crecimiento trimestral alcanzaba y sigue alcanzando porcentajes de dos dígitos; en Noticias Cuatro hemos hecho una simple suma, la banca española ha ganado en los últimos cinco años 65.000 millones de euros netos, o sea, beneficios después de impuestos... sin embargo tiene que ser asistida por el dinero público, es decir, toda la sociedad. Se puede explicar, pero es dificilísimo de entender por el ciudadano común. Por eso es clave que, a la mayor brevedad y con la mayor visibilidad, los bancos rieguen con ese dinero público la economía real, de empresas y particulares, que es para lo que se otorgó. Y que revisen de forma radical su política de relación con el exterior. Segunda realidad: se da por seguro que la crisis va a aumentar el número de parados y el de sectores al borde del abismo. No hay que ser adivino para vaticinar que el Gobierno recibirá muchas llamadas de socorro, muchas peticiones de ayuda, y que no las podrá atender. Combinen ambas realidades y deducirán enseguida su carácter explosivo. Los bancos tienen la obligación de hacer circular pronto la ayuda recibida, por respeto a la gente e incluso por responsabilidad social."