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La Opinión de Gabilondo: 10 de abril

"Comenzó siendo un debate moral. Nos resultó incluso conmovedora la rebeldía de Jacques Juillard"
"Comenzó siendo un debate moral. Nos resultó incluso conmovedora la rebeldía de Jacques Juillard, cuando hace unas semanas, en "Le Nouvel Observateur", pedía el boicot a los Juegos de Pekín y se preguntaba, con voz perdida en el desierto: "hasta cuándo seremos víctimas de nuestras imposturas". El prestigioso escritor francés añadía: "pido respeto para nosotros mismos y nuestros valores". Recordaba la catarata de atentados contra los derechos humanos que se daban en China y que el mundo fingía ignorar. En ese momento, las voces más conspicuas pensaban lo contrario de Juillard; no es el momento, hay que ayudar a China y no ponerle pegas. Los Juegos Olímpicos servirán para que el régimen chino se abra. Teníamos, pues, el poder económico de China, horizonte de todos los sueños de negocio del planeta, frente a unos pocos que se resistían a aceptar que se blanqueara un régimen político tiránico. Samaranch decía en ‘El País’: “no hay que politizar los juegos”. Juillard respondía: “estos juegos son una operación política” como los de Berlín en mil novecientos treinta y seis, cuando sólo Mendes France se atrevió a oponerse a la apoteosis publicitaria preparada por Hitler. Así estaba el debate. Pero hoy ya es otro porque las protestas tibetanas, el contagio, la televisión y la sociedad global han creado una gran ola. Y el COI y los grandes poderes han empezado a plegar algunas velas. Un nuevo dato de la nueva realidad, su capacidad de generar mareas, y de que se conviertan en mega acontecimiento con capacidad de influencia inmediata. Continuará...."